viernes, 24 de noviembre de 2017

Regreso (de nuevo)

Hola de nuevo. En mi último post os dejé a medias porque la vida se me complicó mucho en este tiempo. De hecho, las cosas ya iban mal hace un año, pero traté de hacer terapia regresando al blog y fracasé estrepitosamente.
En estos dos últimos años me ha pasado todo: me he enganchado a alguien que no me quería, luego me he metido en una relación para olvidarme de esta persona, esta relación ha terminado siendo altamente tóxica, he perdido a alguien querido (y casi pierdo a otro) y he pasado por una depresión. Toqué muy al fondo, pero mis ganas de sobrevivir han sido superiores y ahora puedo decir que tengo la cabeza fuera, aunque a veces me da miedo que algo me tire del pie y me vuelva a sumergir.
Pero al menos vuelvo a vivir, a encontrarle un sentido a la vida y a luchar día a día por hacer mis días en este planeta mejores.
Me he ido de la City. La ciudad me traía demasiados malos recuerdos, demasiada gente que me ha hecho daño y la soledad me estaba royendo por dentro como un cáncer. Era imprescindible irme de ahí si quería curarme, así que me pedí una excedencia, hice mis maletas y volví a casa. La excedencia es un consuelo ridículo porque sé que no quiero y no pienso volver.
La misma ciudad de la que escapé hace unos años porque me asfixiaba se ha convertido hoy en mi refugio seguro, me hace sentir bien ver caras conocidas, salir a la calle y conocer a las personas, que me saluden en el supermercado, etc…en general sentir que no soy una persona anónima más e irrelevante para el resto de seres humanos que me cruzo por la calle. Aquí me siento protegida, reconocida y querida.

Hay capítulos de los que me cuesta aún hablar, pero con otros me apetece desahogarme. Trataré de continuar lo que dejé a medias hace un año, sobre David, el chico por el cual me volví loca, pero que nunca me quiso lo más mínimo.
Como decía en el post anterior, cuando me cansé de los juegos de David, le planté cara, le dije que él a mí me gustaba y que necesitaba que me dijera a donde nos estaba llevando esta situación. Su respuesta fue clara:
-Me pareces una tía de puta madre, pero yo ahora mismo acabo de salir de una relación y no me apetece meterme en otra.

Asentí, le dije que sí, que lo entendía, y no dije nada más. Si siguiera mis propios consejos sobre el asunto, lo más sensato habría sido huir y tratar de olvidarme de él, ya que estaba más que claro que él no sentía nada por mí ni quería nada serio, pero fue algo más fuerte que yo misma. Por más que me autorepitiera “no le gustas, no le gustas”, no conseguía sacármelo de la cabeza y seguía quedando con él. Era como si estuviera enganchada a una droga que deseaba a cada rato aunque sabía perfectamente que me haría daño.

Estuve a punto de desengancharme en una ocasión en que él se portó fatal conmigo. Habíamos quedado para ir al cine, en plan “amigos”. Fui al cine quince minutos antes de que comenzara la película. Le escribí preguntándole si quería que pillase yo las entradas mientras llegaba él. Ninguna respuesta. Le llamaba y tenía el móvil apagado. Pasó la hora de comienzo de la película y él seguía sin aparecer ni dar señales de vida. Me fui a casa, lloré de la humillación como una hora seguida, y como dos horas después recibí un Whatsapp suyo diciéndome que lo sentía, que “se había liado” por ahí con unos colegas y se había quedado sin batería y no me había podido avisar antes. No le contesté, me limité a bloquear su número y borrarlo de mi agenda, y lo mismo en Facebook. Tenía que borrar a esa persona de mi vida.

Pasé como cuatro meses sin saber de él. Hasta me cambié el horario del gimnasio para no cruzármelo (él jamás iba por las mañanas), pero seguía teniéndolo en mi cabeza, como una enfermedad. Pensé que se me pasaría, pero cuatro meses después nos encontramos por casualidad cuando yo salía de clase de spinning a las 8 de la mañana. Me puse nerviosa e intenté hacer como que no le había visto, pero él fue más rápido y se me acercó a hablar, así que no pude esquivarlo. Se puso a hablar conmigo como si nos hubiéramos visto el día anterior.
-Ya quedaremos un día de estos, ¿no?- me dijo, y me limité a asentir con cada de “ya…”.
Esa misma noche trató de escribirme a través de Facebook y solo entonces se dio cuenta de que le había borrado, así que me escribió un mensaje preguntándome, “extrañado” porque tampoco me entraban los Whatsapp que me enviaba.

-¿En serio te preguntas por qué lo hice?- le pregunté.
-No tengo ni idea, en serio- me contestó- ¿Te he hecho algo?
- ¿Es que no recuerdas la última vez que hablamos? - le contesté sin poderme creer que me estuviese tomando por tonta.
-No me acuerdo…
-¿Que no te acuerdas?
-No…
-Pues déjame refrescarte la memoria. La última vez que hablamos fue el día que habíamos quedado para ir al cine y me dejaste tirada, ¿te acuerdas ahora?
-Ah…¿fue eso?
-Sí
-Joder, ¿y por eso me borraste? No lo hice aposta…
-A lo mejor no. O a lo mejor sencillamente te la sudaba.
-Que no, hombre, que no te lo tomes así. Me quedé sin batería y solo te pude responder cuando llegué a casa, no fue a propósito.
-Pues ni puta gracia me hizo a mí.
-Joder tía, lo siento, no sabía que te fuera a sentar tan mal. Perdona, de verdad.


Y ahí dejé la conversación porque estaba comenzando a ablandarme y no quería volver a caer.

(CONTINUARÁ)

sábado, 15 de octubre de 2016

Novedades

Después de un año desaparecida creo que ya era hora de dar señales de vida. En este año desde la última vez que escribí han pasado muchas cosas. No me va a llegar con un solo post para contarlo todo. Empezaré por el principio.

Unos meses antesde escribir este post, hubo una reestructuración importante en la empresa donde trabajaba, al ser comprada por otra empresa más grande y se hicieron cambios. Algunas personas, en función de su perfil y productividad, fueron despedidas. Una de ellas, por ejemplo, fue una de las arpías de las que hablo en este post (chica A, concretamente). No me alegré por su desgracia, pero me satisfizo saber que el karma había hecho su trabajo.
Yo tuve la suerte de conservar mi empleo. No obstante, el sueldo seguía siendo bajo, así que me aguanté unos meses más, me dediqué a buscar de manera intensiva y al final encontré otro trabajo, similar, pero mucho mejor pagado. Ya estaba quemada de la antigua empresa, así que no me supuso muchas dudas irme, arriesgué y me cambié.

Fue liberador cambiar de ambiente y de condiciones. Me libré de las víboras ponzoñosas que dejé en la antigua empresa, y conocí a gente muy simpática en mi nuevo puesto. Por una vez me sentí valorada y sentí que mi trabajo me llenaba y tenía sentido. Los primeros meses de contrato estuve ahorrando dinero, aprovechando que ganaba más, y cuando me hicieron fija pude cumplir mi sueño de irme a vivir sola, aunque por aquel entonces compartía piso con dos chicas muy majas y de convivencia bastante fácil, pero estaba harta de la falta de libertad que supone compartir piso.
Encontré un apartamento pequeñito a través del amigo de un compañero de trabajo, que se iba a Estados Unidos a trabajar y lo dejaba libre. Tengo unos dulces recuerdos de aquella época, de salir del trabajo disparada a las tiendas de decoración para comprar cositas para el piso, de organizar la primera cena con amigos, etc. Me sentía realmente feliz, y entonces conocí a David.

Me apunté a un gimnasio que quedaba cerca de mi nueva casa, y comencé a ir a las clases de Body Pump. Ahí coincidía siempre con un chico muy simpático que siempre saludaba y con el que hablaba un montón. Le llamaremos “David” a partir de ahora. Era un chico físicamente normal, tirando a guapillo, pero tenía algo mucho más poderoso y que aún no sé definir que hacía que cayeras como una mosca. Aún no sé si era labia, magnetismo, energía, o su afición de tocar el bajo, que es un instrumento que me encanta...no lo sé, pero cuando me quise dar cuenta me había empezado a gustar muchísimo.

Cuando le conocí supuestamente tenía novia, y por eso me mantuve a un lado, pero un día hablando de nuestras cosas me contó que lo habían dejado, así que, después de esperar un tiempo prudencial, decidí lanzarme de cabeza y comenzar a coquetear con él para tantear el terreno. Para mi sorpresa, él respondía a mis avances, así que reuní la valentía suficiente para invitarle un día a tomar algo al salir del gym. Pero su respuesta no fue la que yo la esperaba. Me dio la impresión de que se hacía el loco, ya que le cambió la cara y empezó a excusarse diciendo que no podía, que estaba muy liado con no sé qué cosas, así que, confundida, me di cuenta de que igual me había equivocado y le dije:

-Bueno, no pasa nada, era solo por si te apetecía tomar una birrita, para otra vez queda.

Me quedé bastante decepcionada, pero traté de no darle más importancia y seguir hacia adelante. Llevo toda mi vida siendo rechazada por los chicos que me gustan, así que ya tenía algo de callo para sobrellevarlo.

Durante las siguientes semanas me lo seguía encontrando en el gimnasio, le trataba con la misma familiaridad del principio, de antes de empezar a tirarle los trastos, aunque ya no le daba la misma atención, pues aún sentía un poco de vergüenza después de que me diera calabazas. Entonces fue cuando él cambió su actitud y comenzó a coquetear conmigo de una forma muy descarada. No me paré a preguntar el porqué, pero le seguí el juego. Empezamos a tontear de manera muy intensa, sobre todo a través de Whatsapp.

Fue todo muy intenso, de la noche a la mañana empecé a vivir en un estado de emoción constante, estaba más hiperactiva que nunca, hacía montones de cosas, salía muchísimo, me volví coqueta, me compraba ropa, maquillaje, etc. Y todo en gran parte por él (mi nuevo piso y el trabajo tenían mucho  que ver, también).Cada vez que recibía un mensaje suyo me entraba la risa tonta y me ponía en tal estado de agitación que no era capaz ni de concentrarme en el trabajo. Un día me propuso quedar en su piso, y fui, emocionada como nunca. Allí cenamos, hablamos, bebimos vino, nos acercamos, una cosa  llevó a la otra y finalmente sucedió lo que yo llevaba semanas deseando.
El sexo, a decir verdad, fue regulero (bastante), pero después de aquello volví a casa como en una nube, recuerdo que literalmente apenas sentía el suelo bajo de mis pies, me sentía como si fuera flotando. Iba en tal estado de euforia y ensoñación que llegué a casa sin darme cuenta.

Para mi desgracia fue ahí cuando me enganché a David y comenzó mi obsesión con él. Tenía su nombre en mi cabeza cuando me levantaba y era lo último en lo que pensaba cuando me iba a dormir. Empecé a darles la tabarra a mis amigas con “David esto, David lo otro”. Los días después de nuestro primer encuentro estuve haciéndome la “cool”, le escribía muy poco y cuando nos veíamos me hacía la indiferente, pues tenía miedo de que se diera cuenta de lo que sentía por él y huyera despavorido. Seguimos teniendo nuestros encuentros fugaces, unas veces en mi casa, otras en la suya. Me intentaba convencer a mí misma de que era solo sexo casual entre dos personas que se atraían mucho físicamente, pero un día me cansé de mentirme a mí misma y seguir jugando a ese juego. Decidí que era sencillamente ridículo fingir cosas que no eran y hacerme a una situación con la que claramente no estaba cómoda. Así que un día le enfrenté y fui muy clara con él: le dije que él a mí me gustaba y que necesitaba saber a dónde nos estaba llevando ese juego. Su respuesta, aunque no me sorprendiera, me dejó helada.

(continuará...)


miércoles, 22 de abril de 2015

Consejos para NO ligar en Tinder si eres chico y buscas chica

Llevo metida en Tinder desde el año pasado y en este tiempo he visto de todo. Pero he visto más cosas negativas que positivas. La conclusión que saco es que los tíos os vendéis muy mal. Evidentemente hay tíos que no hay por donde pillarlos los mires por donde los mires, pero hay otros que luego al natural ganan muchísimo y me cuesta entender que se autoboicoteen de esa manera con un perfil cutre. Y que conste que no hablo sólo del físico.

Antes que nada quiero dejar claro que los consejos que doy a continuación son compleaemnte subjetivos y basads en mi guto personal. Probablemente muchas chicas no se sientan identificadas con muchos puntos, o sí que estén de acuerdo con otros. Sea como sea, sólo quería dejar esto claro.
Solo pretendo dar algunos consejos para todos aquellos chicos que quieran mejorar su perfil y aumentar sus posibilidades de éxito. Espero que os sea útil.

Sobre tus fotos

Pon fotos

¿Qué pretendes encontrar con un perfil sin foto? ¿alguna médium capaz de ver tu físico a través de tu perfil?

Partamos de la base de que el funcionamiento de Tinder es totalmente superficial, nos guste o no: tu físico es tu tarjeta de presentación. Es una lástima pero virtudes como la simpatía, el sentido del humor, el magnetismo, etc., sólo se pueden captar en persona., así que lo único que tienes para presentarte es tu imagen. No hace falta que seas Bradley Cooper para llamar la atención: aunque a nadie le amarga un dulce, a muchas chicas nos gustan los chicos normales pero con “un algo”. Más vale un chico normalito con muchas virtudes que un guaperas imbécil (ahora, que haya mujeres que prefieran al guaperas imbécil es cierto, pero eso ya es problema suyo y de su falta de madurez, al igual que hay chicos que las prefieren guapas y tontas).

Pon más de una foto

Las personas pueden cambiar radicalmente de una foto a otra. Si solo pones una foto das a entender varias cosas: que no te tomas en serio tu cuenta (que es respetable), que eres un vago y no te molestas en buscar más fotos, o que es la única buena que tienes y que en realidad eres mucho más feo.

No te escondas

Cuando en todas las fotos sales con gafas de sol o con gorra lo primero que pensaremos será “Es bizco/tuerto/lleva un ojo de cristal” o “Está calvo como un huevo”. Muéstrate como eres, no ocultes información. Lo mismo tienes unos ojos bonitos o muy expresivos y no les estás sacando provecho o eres un calvito sexy a lo Pepe Reina. ¡Sé tu mismo, caramba!

Lo mismo se aplica si sólo subes primeros planos (Algo quiere ocultar de su cuerpo) o fotos de tu cuerpo (Está cachas pero seguro que de cara es un troll).

No abuses de las fotos de grupo, si tenemos que jugar a "Encuentra a Wally" es probable que le demos a la crucecita por aburrimiento.

Sé natural

No hay nada que me transmita mejor rollo que una sonrisa sincera y natural. Si sales forzándola te quedas con cara de icono del Whatsapp, se nota, y no mola. Si sales con cara de funeral no mola nada tampoco. Una sonrisa natural, sincera...es difícil, pero no imposible. Hazte un selfie pensando en algo agradable o divertido. Te saldrá sola. O usa alguna foto donde salgas con amigos, relajado.

Las fotos poniendo caras raras o haciendo el payaso son un matapasiones (al menos para mí). La línea entre ser un tío divertido y ser un payaso es tan fina que no se sabe dónde acaba una y dónde empieza la otra. El sentido del humor es una virtud que requiere cierta inteligencia y se demuestra al comunicarse, no en fotos sacando la lengua, poniéndote el dedo en la nariz imitando a un cerdito o con una foto tuya vestido de folclórica en los carnavales de Cádiz, ¡que ya no tenemos diez años!

Mención especial merecen las poses con el labio sobre los dedos en plan chico Martini o lanzando besos a lo choni, por favor NO.

¡No mientas!

No pongas fotos de hace diez años cuando ibas al gimnasio y pesabas 15 kg menos que ahora. A nadie le gusta que le mientan y si apareces en una cita con un aspecto totalmente diferentes tienes un 99% de posibilidades de que la persona no te vuelva a llamar. Lo mismo con respecto a la edad. No te quites (ni te pongas años). Ni añadas cm a tu altura. En resumidas cuentas: ¡NO MIENTAS! Que como dice el refrán: se coge antes a un mentiroso que a un cojo.


Tu perfil en general

Pon algo

No sé, demuestra que eres una persona y no un robot. No es imprescindible pero te hace ganar puntos. Algo del rollo: Me gusta tal deporte y soy muy fan de tal grupo o Soy nuevo en la ciudad y busco conocer gente nueva, etc. O el link de tu perfil de Instagram, de tu página Web, etc. Cualquier cosa que además ayude a saber algo más de ti y dar pie a una conversación.

Estatura

Sigamos hablando de superficialidad y mucha, y sé que este párrafo puede resultar ofensivo. Pero algunas chicas somos altas, y no nos sentimos cómodas con un chico al que le sacamos una cabeza o con el que no podamos llevar tacones. Y luego nos resulta violento preguntarlo directamente cuando empezamos a chatear con alguien “Ah por cierto, ¿cuánto mides? ¿1,65? Mmmm, te saco diez centímetros, lo siento pero creo que no voy a quedar contigo, eres muy bajito para mí y yo no puedo vivir sin mis tacones.” Otras los prefieren grandotes aún siendo ellas unas miniaturas. O todo lo contrario, no les gustan muy altos porque sufren de las cervicales. Sea como sea, estás en tu derecho de no incluir esta información pero ayuda MUCHO indicar tu estatura.

Ten un poco de dignidad y amor propio

¿Le abres conversación a una tía y pasa de ti? Borra compatibilidad y sigue jugando. ¿Le haces siempre preguntas y te responde con monosílabos? Proponle quedar y si te dice que no, borra compatibilidad y tira de nuevo. No trates de ganarte a nadie haciéndole la pelota, fingiendo sus gustos para interesarle o arrastrándote por el fango. No estás hablando con ninguna diosa, es una persona de carne y hueso al igual que tú. Y no hay nada menos atractivo que una persona a la que se le ve desesperada por agradar y pillar cacho, seas hombre o mujer.

La seguridad y la confianza en uno mismo hace más por un hombre que unos buenos bíceps, os lo aseguro. Sí que es cierto que en este tipo de aplicaciones y redes sociales, las mujeres siempre estamos más solicitadas que los hombres, y hay muchas chicas soberbias y arrogantes a las que se les sube a la cabeza lo de recibir tanta atención masculina (que probablemente en la calle no tendrían). Si topas con alguna princesita “porqueyolovalgo” de estas, dale el trato que se merece: bórrala y a seguir buscando chicas simpáticas y de buen rollo, que os aseguro que las hay.

Ten respeto

De la misma manera que hay chicas cretinas, también hay hombres cretinos, y mucho. A todo el mundo le duele un rechazo, pero sé un caballero, ten un par de huevos y acepta tus derrotas en vez de tomarla con la otra persona faltándole al respeto, insultándola y poniéndola de vuelta y media. Además, es muy posible que esta chica tenga amigas que también usan la aplicación y les ponga sobre aviso para que te manden a freír monas cuando aparezca tu perfil. Trata a los demás con respeto y no seas un gilipollas.

Sé claro con lo que buscas

Esto está muy relacionado con el punto sobre no mentir y con el anterior sobre el respeto a los demás. ¿Que buscas una relación estable? Genial. ¿Que sólo buscas sexo? Muy bien, pero déjalo claro desde un principio y no hagas perder el tiempo a los demás. Engañar a una persona embaucándola para llevártela al catre y luego dejarla colgada es de ser muy hijo de puta, lo digo claramente y sin tapujos. Y si no encuentras lo que buscas en Tinder probablemente debas pasarte a Badoo o a otro tipo de redes sociales donde la gente va más “a saco”, por así decirlo.

No dés like a mi perfil si no piensas contestar a mis mensajes

¡Y esto se aplica tanto a chicas como a chicos!!! No lo entiendo, le das a Like al perfil de un chico y resulta que sois un match (lo que implica que él previamente también ha marcado que le gusta tu perfil). Le abres conversación con un simple hola para romper el hielo. Ves que pasan las horas, incluso los días, y mientras el tío entra y sale de la aplicación y pasa de contestarte. En esos casos opto por borrar perfil y pasar página, pero reconozco que al principio me daba tanta rabia que alguna vez llegué a dejarle al susodicho un mensajito un poco corrosivo agradeciéndole su buena educación y su consideración. Pero realmente no vale la pena. ¿Para qué mierda le das like a mi perfil si luego no piensas contestarme? Y en ese caso es probable que no lo hagas porque no te intereso, cosa que acepto y respeto, no podemos gustarle a todo el mundo, pero ¿por qué hacerme perder el tiempo? ¿no sería mejor borrar compatibilidad y así cuando vea que tu perfil me ha desaparecido capte el mensaje?

Creo que en esto tiene algo que ver la existencia de algunas aplicaciones que dan like a todos los perfiles automáticamente por ti, y que en mi opinión no deberían existir.







Espero que haya sido de ayuda, y si no te gusta o te ha ofendido, lo lamento.


jueves, 2 de enero de 2014

2013, un año de abandonos I

Aún no sé qué pensar del 2013..No voy a calificarlo como un año triste, pero me ha dado muchos sinsabores. He tenido buenos momentos, pero también me he sentido sola, me he sentido rechazada y sobre todo abandonada. Llega un punto en que las bofetadas ya ni te duelen de tantas que has recibido, o al menos eso crees, hasta que un día te levantas sintiendo que no puedes respirar, que te ahogas, te vas al médico asustada creyendo que se trata de un ataque de asma o un principio de infarto (te sientes tan mal que se te pasan todas las posibilidades por la cabeza) y entonces tras varios exámenes resulta que lo que tienes es ansiedad, a pesar de que tú te sientes más o menos bien (o eso crees) pero tu cuerpo lleva tanto tiempo guardando malestar, enfado y tristeza que por algun lado te tiene que salir, aunque sea en forma de síntomas físicos.

Y aquí estoy yo, de vuelta en la City tras las vacaciones, tratando de esquivar el fantasma de la depresión postvacacional (cada año lo llevo peor), esforzándome por pensar en positivo y encarar el año con positividad, y haciendo balance del año que acabamos de dejar.

Un año en el que me he llevado tantos palos de gente de la que no me lo esperaba que comparo mi situación con la de 12 meses atrás y me parece increíble.

Las primeras personas en darme la espalda fueron mis compañeras de trabajo, unas personas a las que en su tiempo llegué a considerar mis amigas de lo unidas que estábamos. Trabajábamos en departamentos diferentes pero compartiendo el mismo espacio de trabajo, y después de tantas horas juntas compartiendo confidencias llegamos a estar muy unidas. Hasta que a una de ellas (chica A) la cambiaron de departamento y de planta y se le subió el nuevo puesto a la cabeza. Una vez en su nuevo puesto, cambió de actitud conmigo, Primero comenzó a mostrarse más fría conmigo y de repente de la noche a la mañana dejó de hablarme. Le escribí al correo de la empresa preguntándole si le pasaba algo conmigo, me respondió que no, pero que yo a veces decía cosas que a ella no le gustaban. Le pregunté qué clase de cosas, que si alguna vez había dicho algo que le hubiera sentado mal no había sido mi intención. No me volvió a responder y tampoco me molesté más en volver a preguntarle, yo no había hecho nada y por lo tanto no iba a arrastrarme detrás de ella. Las otras dos chicas de nuestro ya disuelto grupillo se pusieron de su lado sin preguntar nada a nadie y me dieron de lado. Ya nunca más volvieron a llamarme para ir a tomar el café en la pausa, ya nunca más me volvieron a invitar a comer fuera los viernes...

Una de ellas (chica B) me da más pena que otra cosa, porque es buena chica pero tonta de remate (de hecho mucha gente en la empresa no le echa más de 23 años a pesar de que tiene casi 32, de lo ingenua e pánfila que puede llegar a ser). No tiene carácter ni personalidad propios y necesita estar siempre con alguien que lleve la batuta y le marque el ritmo de lo que tiene que hacer, por eso anda siempre tan arrimada a chica A, que está más que encantada de tener a alguien a quien dominar y mandonear. Si chica A dice que el viernes se sale a comer fuera, chica B va aunque no tenga dinero y tenga que pedirle prestado a sus padres, porque no tiene los bemoles suficientes para decirle a chica A que el viernes le viene mal porque está a final de mes y no le queda un duro. 
En cuanto a chica C, era con la que mejor me llevaba al principio, pero después de esto y de más detalles que he descubierto me he dado cuenta de que es una criatura falsa, egoísta, consentida y que sólo se mueve por el interés. Por eso ahora se la suda dejarme de lado  o no, sabe que con el nuevo puesto de chica A le sale más a cuenta laboralmente ser amiga suya que no mía. Lo que chica C no sabe es que chica A aún es amiga suya porque le viene muy bien que la lleve y la traiga en coche todos los días, y que el día que por circunstancias de horarios o de lo que sea ya no pueda llevarla más le dará la misma patada que me ha dado a mí.

Sigo dolida por la parte que me toca, por lo mal que se han portado conmigo, y porque me he quedado bastante sola en la empresa, ya que todo el mundo ya tiene sus "pandillas" hechas y yo me he quedado descolgada, pero al mismo tiempo me alegro de haberme librado de semejantes individuas. Una, una víbora manipuladora con desequilibrios emocionales; otra, una cría de 15 años encerrada en el cuerpo de una de 30, y la otra una tía falsa, mimada y egocéntrica. Ya no echo de menos la"amistad" que llegué a tener con ellas y lo único que me consuela es que algún día se les caerán las caretas a las tres, puesto que ahora son muy amiguitas, pero yo sé de buena tinta lo que se han puesto a parir las unas a las otras en cuanto alguna se daba la espalda. Y la que más tiene que temer es chica A, que es la que más ha criticado y rajado de todas.

Lo único que me fastidia de esta situación es que chica A y chica C son dos animales sociales (casi toda la gente falsa suele serlo, necesitan caer bien a todo el mundo) y han logrado camelarse a casi todo el personal de la planta, lo que significa que muchas veces organizan comidas, actividades, salidas, amigos invisibles, etc., de los que soy automáticamente excluida, sin que nadie tenga los ovarios de invitarme o preguntar por qué no estoy invitada. Bueno, yo y otras dos chicas a las que también han marginado por razones que desconozco. Nos hemos unido en la soledad y nos hemos autodenominado "El club de las marginadas", así que por ahora sólo nos tenemos las unas a las otras para apoyarnos mientras somos testigos de cómo se gesta la tragedia griega que se desencadenará el dia que en el grupito de las víboras alguien tire de un hilo y se descubran las verdades. Mientras son todas súper amiguísimas y se quieren un montón las unas a las otras...

Tiempo al tiempo, el karma terminará haciendo su trabajo y no me iré de esta empresa sin ser antes testigo de cómo chica A y chica C terminan tragando de su propia medicina. Ojalá pasen aunque sea por una tercera parte de lo que he pasado yo en estos meses de aislamiento, marginación y soledad. Porque yo soy fuerte, pero ellas no (especialmente chica A, con sus altibajos emocionales), y mientras yo he logrado salir medianamente airosa, ellas se acabaran hundiendo en el barro y tragándoselo a cucharadas.

A cada cerdo le llega su Martín.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

De cuando Nina Steele conoció a "Christian Grey"

Un día del verano de 2012 (hace más de un año) estaba en una discoteca con unas compañeras del trabajo y un chico que pasó me empujó y me derramó parte de la bebida. Me puse como una fiera y comencé a gritarle, entonces vino uno de sus amigos y me pidió disculpas. como parecía majo y se le veía avergonzado por el comportamiento de su amigo, acepté las disculpas y nos pusimos a hablar un rato. El chico me pidió el número y nos agregamos al Whatsapp. Era un chico normalito tirando a guapo, moreno, con el pelo corto a lo pincho y una boniita sonrisa. Llamémosle Christian (sabréis en breve por qué).

Era evidente que aquella noche había surgido una atracción entre los dos, así que estuvimos hablando una semana o así y un poco después me invitó a ir al cine. Me recogió en su coche en la puerta de casa, fuimos, lo pasamos bien y al salir me volvió a dejar en la puerta, y antes de despedirnos me besó. Igualito que en las películas, todo súper correcto y romántico. Debo recordar que desde lo de Mateo el año anterior no había estado con ningún otro chico. Como era de esperar me quedé engatusada e ilusionada con este chico, pues lo comparaba con Mateo o con otros chicos con los que había estado y lo tenía todo: era guapo, educado, caballeroso a la antigua usanza (no me dejó pagar mi entrada en el cine ni la Coca Cola que me pedí para tomar, a pesar de mis protestas), etc. Ni yo ni mis amigas podíamos creernos mi suerte, aunque algo en mí me decía que era demasiado bonito para ser cierto, y eso que no suelo ser una persona pesimista.

La siguiente vez que quedamos fui yo quien tomó la iniciativa, ya que consideré que me tocaba a mí dar el siguiente paso, le propuse ir a comer unas tapas el viernes por la noche y dijo que sí. Como iría directa después del trabajo, ese día me arreglé, me maquillé y fui de punta en blanco. Dos horas antes de que finalizara mi jornada laboral recibí un Whatsapp suyo, informándome que lo sentía mucho pero que le había surgido un imprevisto y que no podía quedar al final. Me quedé muy chafada y me dio tanta rabia que hubiera desquedado conmigo con tan poco tiempo, y después de todo lo que me había preparado y arreglado para la cita, que estuve varios días sin decirle nada por Whatsapp. Y ahí me di cuenta de que, como yo no escribía, él a mí tampoco, pero yo seguía en mis trece, el infractor era él, pues que no se esperara a que me quedase colgada

Ya había comenzado a convencerme de que era hora de olvidarme de este chico y pasar a otra cosa cuando el martes siguiente me escribió pidiéndome disculpas por lo del viernes e invitándome a cenar el sábado para “recompensarme”. Me pareció un gesto noble por su parte así que acepté. Le pregunté que dónde prefería que quedáramos, que podía sugerirle un par de sitios chulos que conocía, y entonces fue cuando él me dije que si no me importaba podíamos cenar en su casa. Inocente de mí, me pareció un buen plan.

El día en cuestión me fue a buscar con otro coche distinto al de la primera vez, bastante más lujoso y me sorprendí cuando me dijo que tenía dos. En una ciudad donde muy poca gente tiene coche propio, dar con alguien que tenía no uno, sino dos, no dejaba de ser extraño. Cuando nos acercamos a su edificio, metió el coche en el garaje, salimos, nos montamos en el ascensor y subimos directamente a su “apartamento”. Y digo apartamento entre comillas porque el amigo vivía en un pedazo de ático que ya quisiera para mí uno la mitad de lujoso. Fue ahí cuando caí en la similitudes que había entre este chico y Christian Grey (hacía unos meses que acababa de leerme la trilogía y aún seguía medio obsesionada). En ese momento decidí bautizarle mentalmente como mi Christian Grey particular. El ático era lujoso, no tanto como el Escala, evidentemente, pero Grey no se molestó en mostrármelo, cosa que me sorprendió un poco, pero una vez más, ignoré este dato (error, error, error). Ahí fue cuando descubrí que Christian pertenecía a una familia de bastante dinero, aunque a él no le gustaba demasiado hablar del tema y lo respeté. A mí tampoco me hace sentir cómoda hablar de dinero.

jueves, 7 de marzo de 2013

Piso nuevo, viejo infierno

En todo este tiempo que me he pasado sin actualizar el blog desde mi mudanza a la City me han pasado muchas cosas. Una de ellas es que me por fin me cambié de piso. Encontré uno que me quedaba más cerca del trabajo, y al mes de mudarme ya estaba arrepentida.

La chica que alquilaba el piso no me dio demasiada buena espina cuando fui a verlo, pero pensé que eran prejuicios míos porque la tía era más fea que unos dolores de parto y era un poco rara. Apenas entré a vivir ahí comenzó el acoso, la tía por lo visto no tenía amigos, así que durante los primeros días se dedicó a acosarme para que fuera con ella al super, para ir a dar una vuelta, para ver una peli juntas, me invitaba a ir de fiesta con sus amigos (que no me gustaban un pelo), etc. Yo siempre le decía que no, primero porque no la conocía de nada y no me apetecía ir con ella a ningún lado, y segundo porque ella no me gustaba un pelo y prefería tenerla lo más lejos posible, así que empecé a evitarla y a pasar de ella bastante, en el sentido de que le decía hola, le preguntaba qué tal y poco más.

Entonces, cuando se dio cuenta de que conmigo no tenía nada que hacer, cambió radicalmente de actitud y empezó a hacerme la vida imposible. Intentaba meter cizaña entre el otro chico que vivía en el piso (del que ella estoy segura que estaba enamorada), dejaba cosas sucias por ahí y se saltaba sus turnos de limpieza, sabiendo lo mal que llevaba yo el desorden y la suciedad, buscaba discusiones donde no las había... Eso y que además estaba celosa de mí, porque yo no me privaba y comía de todo, y según ella estaba delgada, mientras que ella, se mataba a hacer dieta y no lograba adelgazar. Lo más patético es que este detalle era uno de los que más le jodían; al principio de mudarme al piso, cuando aún trataba de hacerse amiga mía por todos los medios, me sentía vigilada cada vez que comía algo, porque siempre tenía que hacerme algún comentario sobre las calorías que tenía lo que fuera que me estuviera comiendo, terminando por una queja sobre lo injusta que era la vida, que yo comiera todo tipo de guarrerías y no engordara, y ella comiendo ensaladas sí. Al final opté por comer siempre en mi habitación, lejos de ella. Esta chica no era feliz, estaba muy acomplejada y no tenía amigos. A mí me daba una mezcla de lástima y asco. Lástima porque considero que es muy triste no tener amigos en esta vida, y asco porque si no tenía amigos era por su propia culpa, por su forma de ser.

A los dos meses de estar ahí, viendo el percal, empecé a buscar otro piso, pero la situación se hacía cada vez más insostenible. A los 4 meses se lió gordísima y comenzó el apocalipsis: un día le tuve que llamar la atención porque desconectó el cable del teléfono, aún a sabiendas de que mis padres me llamaban todos los días (este tipo de cosas las hacía aposta y para joder), y entonces se lanzó a por mí como una leona, con su metro cincuenta de estatura de patetismo y miseria. Si no hubiera estado nuestro compañero de piso para separarnos habríamos llegado a las manos y yo en este momento estaría escribiendo este post desde la cárcel, porque os juro que la habría destrozado entera, nada me habría gustado más que desfigurarle esa cara de troll amargado que tenía y liarme a patadas con ella hasta dejarla hecha un trapo.
¿Os choca la agresividad con la que estoy describiendo la situación? Pues sólo para que os hagáis una idea del asco y del odio que despertaba esta persona en mí.

Ese mismo día cogí mis cosas (parte de ellas) y me fui a dormir a casa de unos amigos, que me dieron alojamiento durante el tiempo que tardara en encontrar otro piso. La tía me exigía que le pagara el mes corriente (estábamos a principio de mes) a pesar de que tenía el mes de fianza que le pagué al entrar en el piso, y le dije que ni hablar, que se apañara con el mes de fianza que bastante suerte tenía de que se lo dejara para que se lo metiera por el culo si quisiera (palabras textuales).
Pues por eso, el día que fui a recoger el resto de mis cosas me encontré con que la hija de Satanás había cambiado la cerradura y ya no podía entrar. Intenté recurrir a nuestro compañero de piso en común para que por lo menos me permitiera entrar a por mis cosas cuando la otra zorra no estuviera, pero el tío cobarde me dijo que él pasaba de líos y que lo sentía mucho pero no podía ayudarme. Me sentí tan desolada, tan desesperada y tan furiosa que entre mis amigos y yo llamamos a la policía.

Vino un poli del barrio, bastante comprensivo, por cierto, y se ofreció a ayudarme sin tener que recurrrir a la fuerza o a medidas mayores. Llamó a la puerta y habló con la desgraciada para hacerla entrar en razón. Esta en cuanto vio a un policía en el umbral de la puerta, se quedó blanca y empezó a lloriquear y a mentir diciendo que no era cierto, que si yo había llamado a la puerta no me habría escuchado, porque ella habría abierto la puerta, que no quería problemas, bla bla bla. Luego intentó girar la tortilla, diciendo que yo le debía dinero, ante lo cual le solté: saca pruebas de que te debo dinero yo a ti y no al contrario, y si no las tienes te callas la boca. Mientras el policía intentaba tranquilizarla, mis amigos y yo sacábamos las cosas de mi habitación a toda prisa para acabar cuanto antes. En dos viajes logramos sacarlo todo, y cuando ya me iba, llamé a la tiparraca esta y en presencia del poli le di las llaves del piso (aunque ya no servían porque había cambiado la cerradura) y le obligué a firmar un papel conforme yo le entregaba las llaves y entre ella y yo ya no había ninguna obligación pendiente. Se quiso negar, pero cuando vio que no me bajaba del burro, lo hizo a regañadientes y empezó a murmurar que esperaba que no volviera a aparecer nunca más por ahí y a montar una escenita, que hasta los vecinos se asomaron para ver qué pasaba en el rellano.

Fue una experiencia horrible, más de lo que pueden expresar estas líneas. Fue tanta la tensión emocional acumulada, el estrés, las ganas de estrangular a esa malnacida hasta hacerle escupir sangre, el miedo de saber que mis cosas estaban a merced de esa desequilibrada, la sensación de desamparo de saber que no tienes un lugar dónde vivir, que estás acampada en casa de unos amigos causándoles molestias aunque ellos te perjuren que no y que te puedes quedar todo el tiempo, el agobio de tener que salir del trabajo e ir corriendo a ver pisos para encontrar una habitación decente lo antes posible...Me pasó factura, me pasé unos días muy deprimida, en que apenas dormía ni comía, tomando valeriana y tila y planteándome incluso ir al médico para que me recetaran algo porque vivía angustiada. Pero traté de ser fuerte y al final todo se arregló.

Como cosa de una semana después del altercado, encontré una habitación en un piso compartido con dos hermanas gemelas, que no se parecían en nada, y una de las cuales apenas pisaba la casa porque trabajaba de azafata. La otra gemela estudiaba y trabajaba y era una chica muy simpática y amable, así que me quedé la habitación. El día que por fin me mudé y tuve todas mis cosas colocadas en mi nueva habitación, lloré de alivio, pero también pude dormir del tirón por primera vez en mucho tiempo.

Como podéis ver, he tenido una suerte horrible en esto de compartir piso en la City, mis dos primeras experiencias han sido horribles. Ahora estoy contenta, llevo ya seis meses en este piso y por fin me siento a gusto en un sitio, a pesar de la faena de tener que compartir piso (aunque mis compañeras actuales al menos no me dan problemas). Ojalá pudiera permitirme un apartamento o un estudio para mí sola, pero con el sueldo que gano me es materialmente imposible. Del tema trabajo y de cómo me va en este nuevo piso, os hablaré otro día.

domingo, 27 de enero de 2013

25 signos de que no le gustas a alguien y además le importas una mierda

Después de todo este tiempo me he tomado la libertad de volver con esta especie de manual para evitar caer en las trampas de las relaciones unidireccionales, es decir, sólo una de las dos personas siente algo, mientras que la otra se aprovecha. He escrito estas pautas desde un punto de vista femenino porque es lo que me atañe, pero creo que muchos hombres también podrán sentirse identificados con algunos puntos, al fin y al cabo mentirosos y aprovechados los hay de todos los géneros, orientaciones sexuales, razas, colores y formatos.

¿En qué me he basado para escribir esto? En dos fuentes principales: primero, mi propia experiencia personal, que como muchos ya sabéis es poco más que desastrosa; y la segunda, en sabios consejos que he ido recibiendo de otras personas, o que he leído por Interney o en revistas y me han sido de mucha ayuda. Espero que también sea de ayuda para más personas.
  1. Nunca llama.
    Cuando una persona te interesa de verdad, te preocupas en llamarla o enviarle mensajes. Si siempre eres tú la que se tiene que poner en contacto es evidente que pasa de tí.
  2. Se pasa varios días sin dar señales de vida.
    Y luego alega que "ha estado muy ocupado". Lo mismo que en el punto anterior, cuando alguien te gusta de verdad, siempre hay tiempo para decirle aunque sea hola.
  3. Jamás te pregunta por tí o tu vida Porque no le interesa un pepino. Cuando alguien te gusta de verdad o te interesa conocerle, lo quieres saber todo sobre él/ella: sus gustos, si tiene hermanos, su trabajo, etc. No se quiere involucrar emocionalmente contigo, por lo tanto cuanto menos sepa de tí mejor.
  4. No cuenta nada sobre sí mismo/a .
    Le conviene que sepas de él/ella lo mínimo posible para llevar el control de la situación. Si tiene algo que  ocultar, por algo será, aunque sean sus intenciones de aprovecharse de ti, o que en realidad tiene novia.
  5. Oculta cosas
    Lo mismo que el punto anterior. Rechaza llamadas al móvil cuando está contigo, le suena el teléfono y se encierra en el baño o se va lejos de tí a hablar, tiene su Facebook restringido de manera que sólo puedes ver s foto de perfil, etc. Una persona con buenas intenciones se muestra tal y como es, sin ocultarte nada.
  6. Tu intuición te dice que pasa algo raro.
    Desde la primera cita tienes la impresión de que algo no va bien, no sabes el qué, pero algo te tiene inquieta a pesar de que todo va aparentemente bien. Haz caso a tu intuición, si te dice que algo mal es que es así. Cuando conoces  alguien es normal que haya cierto miedo al principio, pero ese miedo no debe convertirse en inquietud o esa sensación extraña a la que no logramos encontrar explicación. No digo que dejes a un chico porque te da mala espina, pero sí que extremes tu cuidado y no pierdas un solo detalle por lo que pueda pasar. Cuántas veces no habré metido la gamba por ignorar lo que mi sexto sentido me decía...
  7. No te presta atención cuando hablas.
    Te da la impresión de estar hablando sola, apenas responde, sólo murmura un "ajá" distraído para que pienses que te está prestando atención, pero te das cuenta de que no te escucha, se pone a mirar el móvil, o a veces incluso te interrumpe bruscamente cambiando de tema. Que te quede claro: le importa una mierda lo que le cuentes.
  8. Te llama para quedar siempre en el último momento.Te llama un sábado a las 9 de la noche para salir por ahí, ir de fiesta, o te habla un domingo a las 5 de la tarde para que te acerques a su casa a ver unas pelis. La mayoría de las personas solemos programar nuestras actividades de fin de semana con antelación, una persona que te sugiere quedar con menos de tres horas de antelación lo más probable es que se haya quedado sin plan (porque le han dejado colgado/a o lo que sea) y haya recurrido a ti como plan de emergencia.
  9. Te da plantón.Te dice que no puede quedar dos horas antes de vuestro encuentro, o desqueda contigo para hacer otras cosas (como por ejemplo salir con sus amigos). Métetelo en la cabeza: eres su plan B y sólo recurrirá a tí cuando no tenga otra cosa mejor que hacer. Es evidente que tiene otras prioridades.
  10. Es impuntual. Mucho.Se puede ser impuntual una vez, dos a lo sumo, pero cuando una persona a la que estás conociendo llega repetidamente tarde es que se la suda tenerte esperando, lo cual es, en mi opinión, una gran falta de respeto. Y cuando alguien no te respeta es porque no le gustas.
  11. Se pone en contacto contigo a horas intempestivas.
    Véase las once de la noche en un día laboral, un sábado a las cinco de la mañana porque te ha visto conectada en el Whatsapp, etc. A esas horas es evidente que no vais a ir a tomar un café a un bar, precisamente...
  12. No hay comunicación verbal entre vosotros.
    Cuando estáis juntos pasan dos cosas: o eres tú la que habla como una cotorra mientras él te ignora o finge escucharte, o permanecéis los dos en silencio porque no surge tema de conversación.Superada la timidez del principio, este es un síntoma de que aquello que podría parecer el principio de una relación está ya tocado de muerte. Si ya no tenéis nada de qué hablar no vale la pena seguir.
  13. Vuestras citas siempre son el  cine, la disco, tu casa o la suya.
    Con la de cosas que se pueden hacer con otra persona: tomar un café en un bar, ir a dar un paseo, hacer un picnic, ir de compras, ver museos, etc. Pero a él sólo le interesa hacer cosas que no exijan una comunicación verbal como ir a bailar, al cine o acabar en tu casa o en la suya teniendo sexo. Que te quede claro: no quiere situaciones que le obliguen a mantener una conversación contigo.
  14. Sale siempre por su cuenta y jamás te invita.
    No te necesita a su lado, ni los sábados cuando sale de fiesta (seguramente porque se entretendrá ligando con tras chicas), ni en las barbacoas de los domingos con sus amigos, ni cuando se va de compras o a hacer footing.
  15. En público jamás te besa o te da la mano.
    Probablemente porque no quiere que os vean juntos, o que la gente (o tú misma) asuma que sois pareja. Si le gustaras de verdad te exhibiría orgulloso al resto del mundo, pero en realidad es casi como si no quisiera que os vieran juntos.
  16. No te presenta a sus amigos.
    Se cruza con un colega suyo cuando vais por la calle y se para a hablar con él, pero no os presenta, dejando claro que no eres alguien importante para él. Cuando alguien te gusta de verdad te mueres de ganas de presentárselo a tus amigos, por lo menos para que te dén su opinión, este sin embargo parece hasta que te quiera ocultar. Si no permite que las personas más importantes de su vida te conozcan es porque no cuenta contigo en ella.
  17. No tiene gestos cariñosos contigo, o te rehúye cuando tú los tienes con él.
    Le intentas coger la mano y se escabulle, o te apoyas en su hombro pero él permanece rígido y no te rodea con el brazo o inclina su cabeza hacia ti. Su lenguaje corporal es claro: no quiere gestos íntimos contigo.
  18. Sólo es cariñoso contigo cuando hay sexo de por medio.Ver punto 17.
  19. Vuestras citas siempre tienen que acabar en sexo.Cuando hay una atracción física es inevitable terminar siempre en la cama, pero hay tantísimas otras cosas que hacer con una persona que te gusta...aunque sea sólo ver una peli tapaditos con una manta.Y si le dices que no te sientes bien o que te duele la cabeza/barriga y aún así insiste en tener sexo, te está demostrando que sólo eres un objeto sexual para él y que tu malestar físico le importa un comino.
  20. Queda contigo en sitios que queden lejos de su ambiente habitual.
    Ver puntos 14, 15 y 16. No quiere que os vean juntos, o le da vergüenza o no quiere que la gente piense que eres su novia, o sencillamente le conviene que no se entere nadie porque tiene novia y se la está pegando contigo...Repito: una persona a la que le gustes de verdad no te esconde, sino todo lo contrario.
  21. No te dice que eres guapa sino que "estás guapa"
    No le interesa lo profunda que sea tu mirada, o que tengas un pelo bonito, él sólo ve el escote, tu maquillaje y lo buena que estás en este momento. No ve más allá porque tu verdadero tú, el que está libre de maquillajes y adornos, no le interesa.
  22. Coquetea con otras chicas.Se gira cuando pasa una chica con un buen cuerpo, mira a otras tías descaradamente, y todos los fines de semana le etiquetan en fotos donde sale siempre rodeado de compañía femenina. Es un mujeriego, olvídalo, con este tipo de hombres NO se puede ser feliz, por no mencionar que incluso puedes jugarte tu salud por acostarte con alguien que mantiene relaciones con otras personas y te lo oculta. Y no caigas en la trampa de pensar que puedes ser la persona que le haga cambiar, no sólo no lo eres (porque no le importas un comino) sino que por culpa de esta fantasía ridícula muchas chicas hemos acabado llevándonos serios batacazos emocionales. No vale la pena, en serio.
  23. Miente descaradamente.Te han contado que tiene novia, incluso has visto fotos, o les has visto juntos, y aún así tiene la cara de negártelo. O te niega haber estado en tal sitio el sábado por la noche cuando le has visto tú con us propios ojos. O que estuviera coqueteando con esa chica del vestido beige cuando regresaste del baño. No sólo te miente sino que encima te toma por gilipollas.
  24. Te dice que en este momento no está preparado para una relación.Cuando en realidad lo que trata de decir es que no está preparado para una relación CONTIGO. No te creas la cantinela de que con el tiempo talvez cambie la cosa, si se siente a gusto con esta situación, en la que puede acostarse contigo cuando quiera pero sigue teniendo la libertad de estar con otras personas, créeme que no le interesará cambiarla. No sean tan tonta de perder tu tiempo con alguien que te tiene para pasar el rato.
  25. Y por último: nunca te ha dicho que le gustes o que quiera tener algo serio contigo.
    Más claro agua, no le gustas y punto. Si después de un mes de estar viéndoos no te ha dicho nada sobre lo que siente por ti (incluso aunque se lo preguntes) es que sencillamente no sienta nada, y sólo está pasando el rato contigo.
Si ahora mismo atraviesas por una situación en la que se dan por lo menos cinco puntos de los anteriormente mencionados, plantéate si te vale la pena seguir con esta "relación". ¿Realmente crees que te mereces tan poco? A partir de este momento tienes que ser consciente de la situación y de lo que hay entre vosotros, si a pesar de todo esto te terminan haciendo daño porque te has hecho ilusiones, la culpa será tuya. No puedes exigir ni esperar nada de alguien que no te ha prometido nada tampoco, y que no te ha demostrado en ningún momento que sienta algo por tí, más allá de la simple atracción física. Tienes que aprender a distinguir entre la fantasía que pasa por tu cabeza y la realidad, que muchas veces es mucho más cruda de lo que nos gustaría, pero que ahí está, dispuesta a golpearte en la cabeza en cuanto te descuides.

Es difícil aceptar que no le gustas a alguien, pero es preferible asumirlo cuanto antes y cortar el círculo vicioso de tratar de gustarle a alguien a quien no le gustas. Porque mientras pierdes tu tiempo con una persona que no te aprecia estás perdiendo la oportunidad de conocer a alguien que sí sepa apreciar tus cualidades y sea capaz de darte lo que tú buscas.

A mí me ha costado muchos batacazos aprender esta lección de vida, pero ahora lo tengo más claro que nunca: te mereces a alguien que te quiera de verdad y te haga feliz, no alguien que te utilice y te haga sentirte como un trapo viejo, y ante todo tienes que quererte y respetarte a tí misma si quieres te los demás te quieran y te respeten.

Recuerda que has venido a este mundo a ser feliz, no a ser humillada, mantente firme, busca tu felicidad y apara de tu vida todo aquello que pueda hacerte daño, porque no estamos para aguantar gilipolleces de nadie.

domingo, 24 de junio de 2012

Monsieur Francesito is back

El otro día, reflexionando en mi cama antes de irme a dormir, tuve una revelación. Estaba haciendo un repaso de todas aquellas cosas en la vida que me hacían feliz y de repente caí en la cuenta (una vez más) de que en esa lista no entraba la pareja, que podía ser perfectamente feliz sin estar con alguien y que en el caso de que volviera a conocer a algún chico, tendría que hacerme valer y respetar, ya que es mejor estar sola que mal acompañada.

Como por broma del destino, el día siguiente cargué unas fotos mías en Facebook y me quedé con la boca abierta cuando en las notificaciones vi un "Me gusta" y un comentario del Francesito. Aquello me pareció muy extraño, teniendo en cuenta que hará como 3 o 4 años que no sé nada de él, y que me sorprende incluso que aún me tenga en su Facebook. Su comentario venía básicamente a decir lo guapa que estaba, así que, halagada, le di a  "Me gusta" y no hice nada más. Al cabo de un rato recibo un mensaje privado suyo preguntándome por mi vida, lo cual me dejó más boquiabierta aún.

Le conté más o menos lo que había sido de mi vida, mi mudanza a la City, mi nuevo empleo, etc. Él me contó que estuvo dos años trabajando en el extranjero, uno en China y otro en México, y que ahora estaba de vuelta en Francia, y que se sentía un poco desubicado, pero que ya tenía ganas de volver y "sentar cabeza". Le pregunté qué era para él exactamente la idea de "sentar cabeza" y me respondió: "Ya sabes, encontrar un empleo estable, buscarme novia, comprarme una casa, tener hijos, etc., esas cosas que hacen "los mayores". Ya tengo 28 años, creo que ya va siendo hora" No pude sino discrepar en lo que a la edad respectaba pero le dije que le deseaba suerte en su empeño. Él me preguntó si estaba con alguien y yo le dije que hacía ya varios meses que lo había dejado con uno, pero que en este momento estaba soltera y feliz de la vida. Fue entonces como, sin verlo venir, me soltó una bomba que me dejó sin palabras:

-A veces me acuerdo mucho de ti cuando veo las cosas que subes en Facebook y pienso que es una lástima  cómo acabamos..


Ah, qué bien. Resulta increíble la cantidad de veces que deseé que hubiera pronunciado estas palabras en el año siguiente a mi partida de Paris...Pero ahora que soy 4 años mayor me producen ganar de reír. ¿Por qué me salió con esto después de tanto?

-¿Ah sí?- le pregunté.
-Sí, ¿tú no?
-Bueno, alguna vez, pero lo cierto es que no suelo pensar mucho en París, si te soy sincera
-¿Y eso?
-Digamos que no guardo demasiados buenos recuerdos
-¿Por mi culpa?
-Oye, no te creas el centro del universo ¿eh?-bromeé, porque no quise reconocer que tenía bastante razón- Pero bueno, digamos que tú fuiste uno de los factores que intervinieron.
-¿En serio? Vaya, lo siento...
-No lo sientas, hace mil años de eso y lo tengo más que olvidado 
-Vaya. Reconozco que no estaba pasando por una buena época, fui bastante gilipollas. Y luego tú que ibas a volver a España...No supe qué responder y puse una carita sonriente.

-¿Entonces no tienes intención de volver a París?- me preguntó
-Oh claro que sí, algún día, pero ahora mismo no entra en mis planes
-Bueno, pues cuando decidas volver estaré encantado de ir a tomar un café juntos y volver a verte.
-¡Claro!- no supe qué más contestar y ahí se quedó la conversación.

Reconozco que me quedé bastante confusa. Yo ya había dado por hecho que nunca volvería a oír hablar del Francesito y de repente vuelve a aparecer con unas palabras que hace unos años me habrían dado la vida, pero que ahora me son inocuas.

Me gustaría saber el por qué, qué le ha dado de repente por volver  a ponerse en contacto conmigo, pero no se lo he preguntado ni lo pienso hacer. Ya no tiene sentido, él está en París, yo estoy aquí en la City, y le tengo más que superado. A veces pienso en lo nuestro con un poquito de nostalgia sólo, la rabia y la humillación que sentí la última vez que nos vimos, cuando me rechazó de aquella manera, se han ido apagando con el tiempo, y ya no me molesta.

Tengo mucha vida por delante y él forma parte del pasado, no le necesito.

P.D.: ¿Y sabéis quién más ha vuelto a hacer aparición en mi vida? Mr Gracioso, pero eso queda para la próxima entrega...

lunes, 28 de mayo de 2012

¿Cómo pude estar tan ciega?

Desde lo de Mateo (ya superado, afortunadamente) llevo dándole vueltas al asunto. Estoy bastante enfadada, pero conmigo misma. Él es un mentiroso, un aprovechado y una sabandija asquerosa, una persona tan despreciable que ni siquiera le odio porque más bien siento lástima. Es tan mal bicho y tan mezquino que las cosas siempre le terminan saliendo mal, así que bastante tiene él con ser como es. Que por cierto, al poco tiempo me borró de Facebook, para terminar de dejar bien claro lo poco que le he importado siempre.

He estado analizando la situación y he llegado a la conclusión de que gran parte de la culpa de lo sucedido la tengo yo. Primero, por seguir saliendo con él a pesar de que yo sabía que lo nuestro no tenía futuro, incluso a pesar del asco que me producía él a veces. Pero diré en mi defensa que estaba sola, en una ciudad en la que apenas conocía a nadie, y estar con Mateo era la mejor alternativa a pasar sola los fines de semana en un piso que más bien parece un calabozo.

Culpa mía que haber  sentido lástima de él y se su situación cuando era evidente que se la había buscado él con sus propias manos. Le echaron de la fábrica donde llevaba cinco años trabajando y en 4 meses se fundió el finiquito que le dieron en caprichos: móvil nuevo, ropa de marca, fiestas, etc. Una muestra de lo irresponsable que siempre ha sido este tío, y una de las razones por las cuales su ex le abandonó (y él que la había puesto de víbora para arriba, acusándola de haberle dejado porque se había quedado en paro)

Este tío nunca sintió nada por mí, yo lo sospechaba, lo puedo confirmar ahora, y aún así fui tan imbécil de seguir viéndome con él. Se aprovechó de mí, y de la compasión que me inspiraba, y durante todo ese tiempo tenía alojamiento, comida gratis durante los fines de semana (se quedaba a dormir conmigo en el piso), y encima se iba a su casa follado, era un negocio redondo...No puedo parar de reprocharme el haber estado tan ciega, ahora veo muy claro que era un tipo egoísta, que hablaba mal de todo el mundo (su familia incluida, incluso a sus sobrinitos los ponía a parir), sólo se acordaba de sus amigos cuando necesitaba un favor, andaba todo el día con cara de amargado resoplando, se quejaba por todo, nunca quería hacer nada (ir al parque, a un concierto, etc.) y encima sospecho que mis amigos le caían mal, a pesar de que le recibieron con los brazos abiertos y siempre le trataron fenomenal. Cuando estábamos en mi piso se apoderaba del portátil, se enganchaba al puto Farmville y no hacía nada más, ni me dejaba a mí mirar Internet (y eso que el ordenador era mío) ni tenía la decencia de ayudarme a hacer algo de comer, yo como una gilipollas se lo llevaba todo a la habitación, aunque más de un día me harté de su cara dura y le pegué cuatro gritos.

Hubo momentos en que me planteé seriamente dejar de verle, llegó un punto en que sólo su olor me daba náuseas y aún así seguí con él. Incluso en la cama era un puto egoísta, siempre quería ir debajo, y si un día le obligaba yo a ponerse encima se retiraba a los cinco minutos alegando que estaba cansado y se echaba a dormir. Y lo peor de todo es que a la mañana siguiente se levantaba y volvía a ponerse la ropa del día anterior, sin ni siquiera haber pasado por la ducha. Si le instaba a que se duchara me decía que no le apetecía, que ya se ducharía en su casa esa tarde, y salía a la calle oliendo a todo tipo de fluidos (tampoco quiero dar demasiados detalles) Y sus besos babosos me dieron asco desde el principio, siempre me dejaba la cara mojada y me tenía que limpiar discretamente. A lo último ya ni nos besábamos, él porque no sentía nada por mí y yo porque me daba asco. Es sólo pensarlo y me entran náuseas...

Y ahora muchos os preguntaréis que cómo he sido tan idiota y tan tonta para aguantar todo esto...La respuesta me la dio una amiga, y aunque no me gustó nada cuando lo dijo, luego caí en la cuenta de la razón que ella tenía. Mi problema se llama bajo autoestima. Es la única explicación lógica de por qué he estado varios meses con un tío que no me gustaba, que me daba asco y que no me quería lo más mínimo. Reconozco que había semanas en que me molestaba su presencia, y aún así tenía ese ridículo sentimiento de compasión que me empujaba a seguir viéndolo. Muchas veces le veía y me preguntaba qué narices pintaba con un tío tan zafio y ordinario, y automáticamente me decía a mí misma que yo tampoco era la repanocha y que bastante suerte tenía con tener un tío al lado. Ahora lo pienso bien, en retrospectiva, y me horroriza ver el concepto tan bajo que tengo de mí misma. Siempre he estado obsesionada con ser justa, y a veces tenía la impresión de que si rechazaba a Mateo por ser poca cosa para mí, el karma me lo devolvería quedándome sola toda la vida. Ya veis de qué me sirvió, si al final me terminé quedando sola de todas maneras...

También debo decir, en mi defensa, que el Mateo del principio nada tenía que ver con la persona que resultó. Al principio era un chico encantador, tal y como os lo describía. Era educado, simpático, caballeroso...pero a la que cogió confianzas conmigo y me vió ilusionada con lo nuestro dejó caer la careta y mostró su verdadera cara: la de un cerdo egoísta, aprovechado, vago y mentiroso que sólo vive por y para él mismo.

Pero ya se acabó (y espero que esta vez sea la definitiva), esto me ha servido para reflexionar un montón y cambiar mi esquema mental de arriba abajo. Ahora mismo no me apetece para nada estar con nadie, ya ni siquiera tengo ganas aunque sea de coquetear. He descubierto que se está muy bien sola y que tengo tantos otros aspectos en mi vida que me hacen feliz que no necesito un hombre, y mucho menos un cerdo, a mi lado.

domingo, 22 de enero de 2012

Atrapada

Hacía tiempo que no estaba tan terriblemente frustrada. Me siento atrapada y no veo que haya mucho que pueda hacer por remediarlo, porque todo va relacionado de una manera difícil de separar. Estoy harta de este piso, de la mierda de barrio en el que está situado, y de mis compañeras: la dueña del piso, una perroflauta de pega con un iPhone que tiene dinero para comprarse bolsos de Carolina Herrera pero luego bien que nos sisa comida, detergente y hasta papel higiénico (la hemos enfrentado por ello, nos lo negó y encima se ofendió tanto que se tiró una semana sin dirigirnos la palabra). La otra es una histérica-fanática-vegana-anti-químicos-ecologista-proanimalista extrema que monta un escándalo si echamos insecticida porque la casera se ha dejado una bolsa llena de fruta podrida en la cocina y estamos infestados de mosquitos. Según ella es más efectivo espantarlos con un trapo para que ellos solos salgan por la ventana (palabras textuales)

Me cambiaría de piso si tuviera dinero, pero tengo la mala suerte de tener un trabajo que, aunque me gusta, está muy mal pagado (me río yo de las quejas de los mileuristas...) y no me puedo permitir otra cosa mejor o más céntrica (aunque buscar, sigo buscando). Quisiera encontrar otro trabajo mejor pagado pero no sale absolutamente nada, y gracias tengo que dar de tener uno actualmente. Quisiera formarme para tener más posibilidades laborales pero los masters y cursos de posgrado que me interesan o me pueden beneficiar cuestan sobre los 2000 euros como mínimo, que yo pagaría sin quejas si por lo menos me diesen la posibilidad de pagarlo a plazos, pero no, incomprensiblemente piden el abono del 100% de la matrícula al comenzar el curso, y si luego no te gusta, o te pones enfermo o sencillamente no puedes seguir estudiando te jodes y te quedas sin tu dinero. Así va el país con tanto ladrón...

No me puedo permitir pedir un préstamo chupasangres y dejarme mi mísero sueldo en intereses usureros, además con mi nómina y mi contrato temporal no creo que ni me lo concediesen... Tampoco puedo recurrir a mis padres porque bastante tienen con lo suyo: mi hermana no tiene trabajo y a mi madre le han bajado de horas para no tener que echarla. Y además tampoco quiero seguir chupando del bote ahora que me he independizado.

Llevo desde que comencé a trabajar intentando ahorrar dinero, pero siempre hay algo que se tuerce, alguna muela que empastar o arreglar (por más cuidado que ponga con mi higiene bucal), alguna boda cuya invitación no puedes rechazar al tratarse de alguien muy cercano a tí, lentillas o gafas que cambiar, revisiones oftalmológicas, facturas de luz, agua y gas, etc.

Me jode que el dinero sea la única solución para algunas cosas, para crecer, para poder prosperar, para poder dormir tranquila en tu cama una mañana de domingo sin tener que escuchar la risa de tu compañera de piso en su habitación o los gritos de los vecinos...Nunca antes le había dado importancia al dinero, pero ahora estoy casi obsesionada. Juego al Euromillones todas las semanas con la esperanza de que me toque algún pellizquito para poder salir del atolladero.

No pido ser rica ni millonaria, sólo pido tener un nivel de vida digno y tranquilo, poder pagar el alquiler, comprar comida cuando lo necesite, estudiar y crecer como persona, y no pasar la mitad del tiempo llena de demonios porque odio el piso y las personas que en él habitan, porque a día 15 ya estoy deseando que llegue el 30 para cobrar, porque quiero avanzar en la vida y me frena la falta de medios.

No tengo otra cosa que hacer más que joderme, aguantarme y esperar a que lleguen tiempos mejores, mientras trato de sofocar mis instintos homicidas cada vez que mis dos compañeras de piso me hinchan las narices.

Ah, y se me olvidó mencionar que, para rematar la faena, del estrés que me provoca toda esta situación se me ha llenado la cara de espinillas y estoy más "deslumbrante" que nunca...

jueves, 29 de diciembre de 2011

"Sorpresa" navideña

Como el turrón, he vuelto a casa por Navidad, a aprovechar los pocos días de vacaciones que me quedan para acabar el año. Cierto es que tenía ganas de ver a mi familia y de descansar un poco del ajetreo de la city y del estrés de ir de casa al trabajo, luego a casa de nuevo y lidiar con mis compañeras de piso, que no son mala gente pero que cada día las aguanto menos.

El otro día me pasé por casa de una de las pocas amigas del pueblo que aún se digna en llamarme para saber si ya estoy en el pueblo y quedar para tomar algo. Justo al entrar por la puerta me encontré con la última persona a la que esperaba encontrarme en ese momento: Mr Gracioso.

Como al final terminé borrando todas las entradas anteriores del blog, resumiré en pocas líneas quién es este personaje, por si alguno no sabe de quién estoy hablando. A Mr Gracioso lo conocí en una barbacoa en casa de unos amigos comunes, hubo feeling y atracción desde el primer momento. Nos agregamos en Facebook, Messenger, Tuenti y toda red social habida y por haber, y durante semanas estuvimos flirteando de una manera verdaderamente salvaje que no terminó en cibersexo de milagro (y porque no me van esas movidas). Él me decía que yo le gustaba y todas esas cosas, sin embargo había cosas en su comportamiento que me empezaron a oler mal desde el principio: me decía todo el rato que quería verme pero cuando yo le sugería un día y una hora siempre me ponía pegas; o que me dijera que fuese a verle a su pueblo cuando el que tenía coche era él y no yo. Lo peor de todo es que descubrí que el tío tenía novia (no me fue demasiado difícil, teniendo en cuenta los mensajes que ella le dejaba en su muro, o las fotos en que le etiquetaba) y cada vez que se lo preguntaba me lo negaba, como si yo fuera gilipollas. Un día me cansé y le dije que hasta ahí habíamos llegado, que yo no estaba dispuesta ni a ser segundo plato de nadie ni a liarme con un tío con tan poca catadura moral como él. Además era evidente que el interés que tenía en mí era puramente sexual, lo  que tampoco ayudaba demasiado. Esa misma noche me envió un sms para que nos viéramos en la playa, pero le mandé a tomar viento, harta de sus tonterías, además por aquel entonces yo ya había conocido a Kinderbueno y ya había perdido todo interés en él. A pesar de todo cada 2 x 3 le daba por acordarse de mí y enviarme mensajes diciendo que me quería ver, incluso cuando le dije que me iba a la city me pidió que no me fuera, algo que no termino de entender muy bien.

Este último reencuentro ha tenido lugar más de un año y medio después de la última vez que nos vimos (al menos en persona) Mentiría si dijera que me fue indiferente, sentí algo extraño en la barriga cuando le vi, no siento nada por él pero sí que se me quedó una espina clavada porque en su momento me llegó a gustar mucho y me quedé muy decepcionada con su forma de actuar. Y muchas veces me pongo a pensar y llego a la conclusión de que es una  auténtica lástima que Mr Gracioso sea tan poco leal, si no fuera por ese pequeño gran escollo me habría encantado tener algo con él, tuviésemos futuro o no. Él también se quedó sorprendido de verme, a juzgar por la cara que puso. Nos saludamos y nos preguntamos de forma muy cortés por nuestras respectivas vidas (había que disimular delante de la gente, ya que nadie de la pandilla sabe nada aún). Él me comentó que estaba muy contento, que le habían promocionado en su trabajo y que estaba saliendo con otra chica desde hacía poco (la chica a la que trató de engañar conmigo le terminó dejando hace más de un año), a lo que respondí con la cara más neutral que pude que me alegraba. Cuando nos despedimos me lanzó una mirada de arriba a abajo muy significativa y a los 30 minutos recibí un SMS suyo en el móvil:

"Me he alegrado de verte, ahora estás más buena que antes. La próxima vez que vuelvas de la City llámame"

Si alguien entiende a este tío que me ilumine, porque yo no lo consigo. ¿Qué narices le pasa conmigo, por qué sigue insistiendo después de tanto tiempo y después de las veces que le he dicho que no me va su rollo? Me niego a creer tanta insistencia sólo para un polvo que podría conseguir con su novia o con cualquier otra.

Definitivamente cada vez entiendo menos a los tíos...

martes, 13 de diciembre de 2011

Odio ser tan cobarde

Sí, lo reconozco, soy una cobardica. No del tipo que se rajan si tienen que ir al dentista o a sacarse sangre, pero soy una cobarde que nunca se atreve a plantar cara a los demás. Si alguien se me cuela en la cola del súper, me callo; si alguien me pega un pisotón en el bus, me callo; si alguien hace o dice algo que me sienta mal, me callo.
¿Por qué? Porque soy así de cobarde y tengo miedo no, pánico, al enfrentamiento. No tengo lo que hay que tener para decir las cosas a la cara, y las pocas veces que lo intento me tengo que echar para atrás porque me pongo nerviosa, empiezo a temblar y tartamudeo.

Por eso me pasa lo que me pasa, que la gente se aprovecha de mí, abusa, y yo mientras voy tragando y tragando mientras se acumula el rencor dentro de mí.

Hoy por ejemplo he tenido que enfrentarme con la casera del piso, porque nos está robando comida, y el otro día la otra chica me echó en cara  que siempre tenía que ser ella la que diera la cara ante la otra mientras yo me quedaba callada detrás suya. Y me dio más vergüenza todavía el hecho de que tuviera razón.

Hoy intenté hablar con la mujer y me volvió a pasar, se me aceleró el pulso, se me trabó la lengua y encima evitaba mirarla todo el rato. Soy incapaz de hablar tranquilamente con alguien cuando hay un conflicto, es más, prefiero evitarlo porque sé que cuando me pongo nerviosa soy capaz de hacer y decir cosas muy desagradables. Además soy tan tonta que si me atrevo a echarle un rapapolvo a alguien, encima me siento mal luego.

Envidio a esa gente que no tiene problemas en decir las cosas a la cara, o en meter un corte a los demás cuando les tocan las narices. Yo no, yo voy dejando que la gente me falte al respeto y callo y callo.

Lo que daría por ser un poco más valiente y echada pa'lante...

martes, 6 de diciembre de 2011

Vale, ya lo he hecho

Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma.
Ya me he hecho un perfil en una red social y de momento he enviado un par de guiños.

A ver qué sale de todo esto...

lunes, 28 de noviembre de 2011

Estoy loca

Me quiero apuntar a una página de contacts tipo Meetic pero:
  1. Me da vergüenza 
  2. Me da miedo de que alguien que me conozca encuentre mi perfil
  3. Me da miedo el tipo de gente que me pueda encontrar ahí
  4. No creo que estas cosas funcionen...

domingo, 27 de noviembre de 2011

Los hombres también son masoquistas

(Aviso: este post ha sido escrito con resaca y mucha rabia interior por acontecimientos que sucedieron ayer, que no tienen nada que ver con mi vida sentimental y que ahora no vienen al caso...)

Estoy harta de oír siempre la misma frase cada vez que se tocan temas como el maltrato a la mujer o cuando alguna se queja de lo difícil que es encontrar pareja:

La culpa es vuestra, que despreciáis a los hombres buenos y perdéis el culo por los malotes que os las hacen pasar putas.

Pues lo siento pero no, no me siento identificada. ¿Que alguna vez he estado pillada por un macarra? Totalmente cierto, yo y creo que el 95% de las mujeres, pero creo que esa es una fase más típica de la adolescencia o de otras épocas en que te pillan con la autoestima un poco por los suelos. Yo pasé una vez por ello, pero gracias a Dios huyo de ese tipo de tíos como de la peste.No negaré que hay tías muy inmaduras y con muy baja autoestima que no saben estar con un tío si éste no les trata con la punta del pie, conozco a muchísimas de ellas.

¿Pero acaso es ése un problema estrictamente femenino? Porque ahora se me quedan cortos los dedos de una mano para contar la cantidad de "calzonazos" que conozco, que beben los vientos por tías que les tratan fatal, o que se enamoran de chicas que salen con ellos porque "no les ha salido otra cosa mejor" (palabras textuales).  Y nos vemos en la situación de siempre: cuando es una mujer la que cae en esta trampa, todo lo malo que le pase es culpa suya por gilipollas, y cuando es un hombre el que cae, pobrecito, es que hay mujeres muy malas (o peor aún, algunos prefieren zanjar el tema con un "TODAS PUTAS", frase que últimamente escucho demasiado...)

No creo que se deba estigmatizar a nadie, sea hombre o mujer, por tener la mala suerte de caer en ese tipo de situación, todos somos susceptibles y cualquier comentario de más sobra. Y lo que más me revienta, tanto que me da una rabia sorda, es que cuando tratas bien a la gente te toman por el pito del sereno, y si les tratas a patadas te lamen el culo. Después de lo sucedido con Mateo estoy muy enfadada. Fui la única persona que le apoyó y que estuvo con él cuando todos (su familia incluida) le dieron de lado, y así me lo ha pagado, mandándome a la mierda sin ni siquiera darme las gracias. A todos los chicos con los que he tenido algo les he tratado con educación, respeto y cariño, como me gusta que me traten a mí, ¿y qué he obtenido a cambio? Básicamente que se aprovechen de mí y me den la patada cuando se han aburrido, porque debe de ser que de tan amable soy gilipollas perdida.

Luego pienso en el caso de una conocida mía, que tras un desengaño amoroso del que salió muy mal parada, empezó a tratar fatal a los tíos. ¿Y sabéis el qué? Que ahora pierden el culo por ella, no sé qué les da o qué les hace pero todos los chicos con los que sale o se lía se terminan enamorando de ella, es como si les encantara sentirse pisoteados (y no hablo del típico chico apocado y con baja autoestima, todo lo contrario). ¿Qué significa esto, que para recibir un poco de cariño tengo que empezar a tratar mal a la gente? Yo nunca he sido capaz de tratar mal a nadie, sea mujer u hombre, ya que a mí no me gusta que me traten mal.

Si no fuese inmoral ni fuera contra mis principios, haría un experimento para ver si es cierto o no, pero francamente no estoy por la labor a hacer daño a una persona inocente para comprobar una dolorosa ¿verdad? Siento rabia, mucha rabia, me siento emocionalmente estafada y lo peor de todo es que tengo miedo de que un día aparezca alguien que valga la pena y le haga pagar todo lo que me han hecho los otros.

¿Y cómo voy a saber que alguien realmente vale la pena, si todos al principio me parecen buenos?

viernes, 9 de septiembre de 2011

Qué decepción tan grande

Tengo que desdecirme de lo que dije en este post. Yo pensaba que Mateo y yo habíamos quedado como amigos, que seguiríamos manteniendo una buena relación a pesar de todo...ingenua. Cuando volvió al pueblo le llamé por teléfono para saber qué tal le había ido y esa fue la última vez que oí hablar de él. Nunca más me llamó, ni me cogió el teléfono ni contestó a mis mensajes. Muerto el perro, se acabó la rabia, por lo visto me tachó de su vida sin ni siquiera pedirme mi opinión al respecto.

Pero no es eso lo peor de todo, si no que terminé de convencerme de lo poco que le importo de una manera no muy agradable. Una amiga en común me dijo que me pasara por el Facebook de Mateo porque había algunas cosas que talvez me interesaría saber. Como que por ejemplo se estaba dedicando a tirarle los tejos a una de sus compañeras de su actual trabajo, de la forma más descarada y babosa que he visto nunca. Con mensajes del tipo: "Ay lo que te haría si tú te dejaras", "A ver cuando quedamos para ese café que me prometiste" y otras lindezas por el estilo. Por supuesto no esperaba que me guardara ninguna "fidelidad" pero sí que no habría estado de más ser un poco más discreto y tenerme un poco de respeto, porque no sólo yo he visto esos comentarios, sino la mitad de los amigos que tenemos en común y que estaban enterados de lo nuestro. Y que, curiosamente, también daban por hecho que éramos pareja, aún sin decirles yo nada, con lo cual para más de uno debo de haber quedado como una cornuda o como una gilipollas (o las dos cosas).

Me da exactamente igual que le tire los tejos a otras porque ya no siento nada por él (y ahora menos aún) pero siento mucha rabia por haber sido tan estúpida de dejarme engañar por él. Yo sabía que no era un santo, pero no me esperaba que la persona con la que he compartido casi cinco meses fuera tan distinta a como yo pensaba. Me revienta que después de lo bien que me he portado con él, de todo lo que he sufrido por él, por su situación, de mis esfuerzos por ayudarle, etc.,  me lo esté pagando así, con una total indiferencia, como si yo ahora no existiera. Yo siempre me porté bien con él y le tenía ante todo como a un amigo, así que creo que como mínimo merezco un poco de consideración por su parte.

Se ha aprovechado y reído de mí todo lo que ha querido, y ahora me siento impotente por haberme dejado engañar.

El próximo viernes cojo vacaciones e iré unos días al pueblo. Aún no sé si ir a su trabajo a pedirle explicaciones o pasar de él como de la mierda que es y tratar de olvidarlo todo. El problema es que aún tiene dos DVD que le presté y que me gustaría recuperar porque son de una colección que hice con el periódico, y no me da la gana quedarme con una colección incompleta porque a él no tiene la decencia de devolverme lo que es mío.

Que me devuelva mis películas y ya entonces podré hacer como si hubiera muerto, no quiero saber absolutamente nada de él.

Allá él con su conciencia, si es que la tiene...

domingo, 14 de agosto de 2011

El derecho a la pataleta

Mucha gente al echarle un vistazo a este blog (más bien a las anteriores entradas que eliminé), puede pensar que soy una tía depresiva, maniática, con una vida horrorosa y que no tiene otro cometido en la vida que quejarse. Y yo explicaré, como ya he hecho otras veces, que recurro a este blog como si fuera un saco de boxeo en el que desahogarme, quejarme, criticar y patalear todo lo que me apetezca, ya que hay cosas que no puedo hablarlas con nadie por razones que no vienen ahora a cuento. Y no tengo ninguna necesidad de venir a explicarme o a autodefenderme, pero si algo sé de mí misma, es que por muy bajo que caiga mi ánimo soy una persona optimista consciente de que, menos la muerte, todo tiene solución en esta vida.

Que conste que no me gusta la gente excesivamente gruñona y quejica, la que se queja el 100% del tiempo, la que nunca está a gusto, la que no se conforma con nada y sólo es capaz de ver el vaso medio vacío. Pero vengo aquí a defender el derecho de las personas a quejarse, a llorar, a reclamar y a patalear si le viene en gana. Parece que esté prohibido sentirse mal, deprimirte y expresarte, en seguida te tachan de quejica, de querer llamar la atención.

Estoy pensando en la típica escena en la que un niño se cae y al tratar de consolarlo le decimos "No llores, no llores", a pesar de que se ha raspado la rodilla y está doliendo horrores. O cuando tratamos de consolar a alguien en un entierro "No llores más, Fulanito ya no sufre". O sea, ¿cómo podemos pedir que no llore a una mujer que acaba de perder a su marido? Si algo necesitan tanto el niño herido como la mujer viuda es llorar, llorar y llorar, hasta cansarse, hasta que no les queda una lágrima y hasta que se les haya mitigado el dolor. Y  cuando hayan dejado de llorar, ya podrán levantarse y seguir con la vida. Pero creo que no hace falta ser psicólogo para saber que obligar a alguien a reprimir un sentimiento tan primitivo y natural como el dolor no es lo más aconsejable (si esto lo está leyendo alguno/a, que me dé su punto de vista o me corrija si discrepa)

Soy una firme defensora de la positividad y el optimismo como filosofías de vida, es más, yo siempre pienso que todo pasa, que las nubes se terminan yendo y dejan que brille el sol a gusto, pero también tengo días en que lo veo todo negro, me siento mal, depresiva, etc., y la única manera de aliviarme un poco es quejarme. Y me revienta que venga alguien a reprenderme por ello, a darme lecciones de vida que ya tengo más que aprendidas. ¿Qué pasa, que no tengo derecho a tener mis pataletas de vez en cuando? ¿Por qué esas personas no te congratulan cuando te muestras postivia pero rápidamente corren a tu yugular en cuanto te quejas lo más mínimo?

Anda y que se vayan a la porra, que me dejen quejarme en paz, que al fin y al cabo no les pedí su opinión.

domingo, 7 de agosto de 2011

¿Pero cómo puedes tener tanta cara?

He vuelto a recibir un mail de Kinderbueno, meses después de la última vez que supe de él, cuando me escribió, después de un montón de tiempo sin saber nada de él, para pedirme un favor. Esta vez poco más de lo mismo, aunque para que no se le notara tanto me dedicó al principio unas líneas horteras y melosas en plan "Me acuerdo mucho de tí" "Cómo te va tu nueva vida" "Eres una persona especial", bla bla bla.
¿Que qué quería esta vez? Por supuesto, pedirme otro favor.
¿Y yo qué hice? Pulsar esta tecla:

Que se espere sentado...

sábado, 30 de julio de 2011

No hay mal que por bien no venga

Al final no hubo ni llorera ni pataleta. Esa noche me llamó Mateo por teléfono para despedirse, ya que se iba al día siguiente y no habíamos podido vernos (según él porque había estado muy liado recogiendo sus cosas para volver. Voy a creerle) y cuando colgó sentí como una congoja y se me llenaron los ojos de lágrimas. Pero luego no salió nada más, mi cuerpo se negó a seguirle el rollo a mi estado de ánimo, y al final ni una gota mojó mi almohada.

Al día siguiente me levanté sintiéndome un poco rara, aunque los amaneceres nunca han sido mi fuerte. Pero a lo largo del día, iba dándole vueltas a las cosas (a pesar de que ya había pensado bastante por la noche) y cada vez iba sintiendo como si me quitara un peso de encima. Primero, que siendo algo que no tenía futuro, que era mejor que hubiera acabado ahora y no más tarde; segundo, que menos mal que esto no me ha pillado desprevenida...Ayudó mucho la última discusión  que tuvimos, tras la cual comencé a concienciarme de que no valía la pena preocuparme tanto por una persona que en realidad no sentía nada por mí, y que muy difícilmente podría hacerme feliz.

Una de las cosas que más me ha ayudado a olvidar el tema es la recuperación de mi libertad. Sí, porque llegué a un punto en que estaba un poco cansada de dedicarle todos los fines de semana sin tener ni un instante para mí. Que conste que él nunca me obligó, que lo hice voluntariamente porque me daba mucha pena de su situación: estaba viviendo en casa de un colega y su novia, él les pagaba un alquiler y trataba de ayudarles en lo que podía, pero la novia del amigo no le tragaba y le trataba bastante mal. Y por eso él trataba de pasar el menor tiempo posible en casa, ya que en esa casa terminaba amargado. Y como estaba en paro (haciendo chapuzas esporádicas de vez en cuando) y su amigo le cobraba poco, no podía permitirse irse ni a un piso compartido. Así que pasábamos todo el tiempo de viernes a domingo juntos. Yo muchas veces anhelaba que llegara el fin de semana para estar con él, pero también es cierto que coartaba un poco mi libertad de quedar con otra gente o hacer otras cosas (a veces porque a él no le apetecía, o porque estaba cansado, o porque quería que hiciéramos otra cosa, etc.) Afortunadamente he aprendido de mi error, y nunca más pienso permitir esto otra vez, yo que tantas veces he criticado a esas personas que se vuelven dependientes de sus parejas y se olvidan de sus amigos, sin tener otro vida que no sea su media naranja. Menos mal que no llegué a ese punto, pero poco me faltó.

Así que ahora que él se ha ido (y que creo que no volverá) vuelvo a ser libre para disfrutar de la City, para poder quedar un sábado con mis compañeras de trabajo sin sentirme culpable porque le he dejado "solo". Vuelvo a ser yo, con mis planes y mis ilusiones del día a día, con todo lo que había planeado cuando me vine a la City.

En cuanto a él me alegro mucho de que por fin haya encontrado trabajo después de un año de paro. Sé que está ilusionado y que tiene muchas ganas. Lo que más me gusta es que a pesar de todo no siento ningún rencor por él, como me ha pasado otras veces. Es mi amigo, a pesar de todo, he vivido con él momentos bonitos y eso no me lo quita nadie. Talvez haya pecado de falta de sinceridad conmigo, pero lo que haya hecho mal será cosa suya y de su conciencia. Yo la mía la tengo limpia y sé que he hecho siempre lo que me me ja parecido más correcto.

A vivir que son dos días.

martes, 26 de julio de 2011

Se acabó

Creo que puedo decir, sin miedo a exagerar, que en estos últimos 3 meses he llorado más que en todo el año pasado entero. Sabía que las cosas en la City podrían no presentarse muy fáciles, pero nunca me imaginé que fuera a sufrir tanto. Son muchas cosas: Mateo, acontecimientos concretos, la convivencia en el piso, la soledad, la lejanía...Llevo un par de meses con una nostalgia sorda, terrible de mi casa, de mi gente, de mi antiguo mundo, ese que tanto odiaba antes, que sólo la presencia de Mateo lograba apaciguar, pero ahora que él se va, ¿qué me queda?

Le ha salido un trabajo mejor en el pueblo, y se vuelve. Finalmente ha terminado sucediendo lo que llevo meses temiendo, en parte es una suerte que esto no me haya pillado desprevenida, aunque siga doliendo igual. Lo peor de todo es que creo que talvez sea lo mejor para los dos. Justo la semana pasada tuvimos una discusión tras la cual me quedó claro que lo mejor que puedo hacer es sacármelo de la cabeza. Yo pensaba que, tras los casi 4 meses que llevábamos juntos, éramos pareja, pero por lo visto él no (soy una idiota). Al principio de la relación me limitaba a pensar que éramos "amigos especiales", él acababa de salir de una relación complicada y tan sólo empezábamos a conocernos. Pero con el tiempo nos volvimos inseparables, pasábamos juntos todo el tiempo que podíamos, hacíamos la vida de cualquier pareja, él se quedaba a dormir conmigo en el piso, íbamos al cine, etc. Ya ni nos ocultábamos frente a la gente, todo el mundo estaba enterado de lo nuestro, hablábamos de ir a vivir juntos cuando le saliera un trabajo mejor, de viajar, etc., así que yo cometí el error de asumir que éramos una pareja. Qué equivocada estaba...Veía cosas en él que no me terminaban de cuadrar pero lo achacaba a que aún era muy pronto y que a que él aún estaba tocado por la ruptura con su ex. Como por ejemplo que ya no me daba la mano cuando íbamos por la calle, ni me abrazaba nunca, apenas me besaba...Las palabras bonitas que me decía al principio desaparecieron en cuanto me tuvo. Cada vez que le echaba en cara su falta de afectividad él se limitaba a reírse de mí y darme un par de besos o achuchones para tenerme contenta, pero al cabo de una hora volvíamos a lo mismo. Por esta y por otra razones que tampoco voy a explicar por no hacer esto interminable, comencé a abrigar la terrible sospecha de que él en realidad no sentía nada por mí, o por lo menos que no sentía lo mismo que yo por él.


La semana pasada ya no aguanté más y le pregunté que qué era yo para él. Empezó a reírse y se hizo el loco, le dije, muy seria, que no me cambiara de tema, que quería saberlo. Le dije que hasta entonces yo siempre me había portado bien con él, así que al menos tenía derecho de saber a qué atenerme con él. Era obvio que le puse en una situación comprometida, porque le costaba expresarse, para al final terminar diciendo que yo era su "chica". Su "chica", pero no su novia. Ahí fue cuando fui consciente de todo, como dice el refrán, a buen entendedor pocas palabras bastan. En el fondo fue casi hasta liberador, poder quitarme el peso de encima, pero no por ello dejó de ser doloroso. Una vez más, yo no había sido más que otra amiga con derechos, poco más. A mí no me quería como quería a su ex, de quien estaba perdidamente enamorado cuando comenzaron a salir, y a quien sospecho que no ha logrado olvidar del todo.

Con todo lo que he sacrificado yo por él, por estar con él, por ayudarle...Me daba tanta pena su situación (endeudado, sin empleo, recién abandonado por su novia...) que se me ablandó el corazón por él mucho más de lo que se le ablandó a él por mí. He vuelto a hacer el idiota, pero esta vez tampoco creo que haya sido culpa mía.

Creo que necesito pegarme una buena llorera, y que sea la última de tantas que ya he tenido, mañana será otro día. Espero