jueves, 29 de diciembre de 2011

"Sorpresa" navideña

Como el turrón, he vuelto a casa por Navidad, a aprovechar los pocos días de vacaciones que me quedan para acabar el año. Cierto es que tenía ganas de ver a mi familia y de descansar un poco del ajetreo de la city y del estrés de ir de casa al trabajo, luego a casa de nuevo y lidiar con mis compañeras de piso, que no son mala gente pero que cada día las aguanto menos.

El otro día me pasé por casa de una de las pocas amigas del pueblo que aún se digna en llamarme para saber si ya estoy en el pueblo y quedar para tomar algo. Justo al entrar por la puerta me encontré con la última persona a la que esperaba encontrarme en ese momento: Mr Gracioso.

Como al final terminé borrando todas las entradas anteriores del blog, resumiré en pocas líneas quién es este personaje, por si alguno no sabe de quién estoy hablando. A Mr Gracioso lo conocí en una barbacoa en casa de unos amigos comunes, hubo feeling y atracción desde el primer momento. Nos agregamos en Facebook, Messenger, Tuenti y toda red social habida y por haber, y durante semanas estuvimos flirteando de una manera verdaderamente salvaje que no terminó en cibersexo de milagro (y porque no me van esas movidas). Él me decía que yo le gustaba y todas esas cosas, sin embargo había cosas en su comportamiento que me empezaron a oler mal desde el principio: me decía todo el rato que quería verme pero cuando yo le sugería un día y una hora siempre me ponía pegas; o que me dijera que fuese a verle a su pueblo cuando el que tenía coche era él y no yo. Lo peor de todo es que descubrí que el tío tenía novia (no me fue demasiado difícil, teniendo en cuenta los mensajes que ella le dejaba en su muro, o las fotos en que le etiquetaba) y cada vez que se lo preguntaba me lo negaba, como si yo fuera gilipollas. Un día me cansé y le dije que hasta ahí habíamos llegado, que yo no estaba dispuesta ni a ser segundo plato de nadie ni a liarme con un tío con tan poca catadura moral como él. Además era evidente que el interés que tenía en mí era puramente sexual, lo  que tampoco ayudaba demasiado. Esa misma noche me envió un sms para que nos viéramos en la playa, pero le mandé a tomar viento, harta de sus tonterías, además por aquel entonces yo ya había conocido a Kinderbueno y ya había perdido todo interés en él. A pesar de todo cada 2 x 3 le daba por acordarse de mí y enviarme mensajes diciendo que me quería ver, incluso cuando le dije que me iba a la city me pidió que no me fuera, algo que no termino de entender muy bien.

Este último reencuentro ha tenido lugar más de un año y medio después de la última vez que nos vimos (al menos en persona) Mentiría si dijera que me fue indiferente, sentí algo extraño en la barriga cuando le vi, no siento nada por él pero sí que se me quedó una espina clavada porque en su momento me llegó a gustar mucho y me quedé muy decepcionada con su forma de actuar. Y muchas veces me pongo a pensar y llego a la conclusión de que es una  auténtica lástima que Mr Gracioso sea tan poco leal, si no fuera por ese pequeño gran escollo me habría encantado tener algo con él, tuviésemos futuro o no. Él también se quedó sorprendido de verme, a juzgar por la cara que puso. Nos saludamos y nos preguntamos de forma muy cortés por nuestras respectivas vidas (había que disimular delante de la gente, ya que nadie de la pandilla sabe nada aún). Él me comentó que estaba muy contento, que le habían promocionado en su trabajo y que estaba saliendo con otra chica desde hacía poco (la chica a la que trató de engañar conmigo le terminó dejando hace más de un año), a lo que respondí con la cara más neutral que pude que me alegraba. Cuando nos despedimos me lanzó una mirada de arriba a abajo muy significativa y a los 30 minutos recibí un SMS suyo en el móvil:

"Me he alegrado de verte, ahora estás más buena que antes. La próxima vez que vuelvas de la City llámame"

Si alguien entiende a este tío que me ilumine, porque yo no lo consigo. ¿Qué narices le pasa conmigo, por qué sigue insistiendo después de tanto tiempo y después de las veces que le he dicho que no me va su rollo? Me niego a creer tanta insistencia sólo para un polvo que podría conseguir con su novia o con cualquier otra.

Definitivamente cada vez entiendo menos a los tíos...

martes, 13 de diciembre de 2011

Odio ser tan cobarde

Sí, lo reconozco, soy una cobardica. No del tipo que se rajan si tienen que ir al dentista o a sacarse sangre, pero soy una cobarde que nunca se atreve a plantar cara a los demás. Si alguien se me cuela en la cola del súper, me callo; si alguien me pega un pisotón en el bus, me callo; si alguien hace o dice algo que me sienta mal, me callo.
¿Por qué? Porque soy así de cobarde y tengo miedo no, pánico, al enfrentamiento. No tengo lo que hay que tener para decir las cosas a la cara, y las pocas veces que lo intento me tengo que echar para atrás porque me pongo nerviosa, empiezo a temblar y tartamudeo.

Por eso me pasa lo que me pasa, que la gente se aprovecha de mí, abusa, y yo mientras voy tragando y tragando mientras se acumula el rencor dentro de mí.

Hoy por ejemplo he tenido que enfrentarme con la casera del piso, porque nos está robando comida, y el otro día la otra chica me echó en cara  que siempre tenía que ser ella la que diera la cara ante la otra mientras yo me quedaba callada detrás suya. Y me dio más vergüenza todavía el hecho de que tuviera razón.

Hoy intenté hablar con la mujer y me volvió a pasar, se me aceleró el pulso, se me trabó la lengua y encima evitaba mirarla todo el rato. Soy incapaz de hablar tranquilamente con alguien cuando hay un conflicto, es más, prefiero evitarlo porque sé que cuando me pongo nerviosa soy capaz de hacer y decir cosas muy desagradables. Además soy tan tonta que si me atrevo a echarle un rapapolvo a alguien, encima me siento mal luego.

Envidio a esa gente que no tiene problemas en decir las cosas a la cara, o en meter un corte a los demás cuando les tocan las narices. Yo no, yo voy dejando que la gente me falte al respeto y callo y callo.

Lo que daría por ser un poco más valiente y echada pa'lante...

martes, 6 de diciembre de 2011

Vale, ya lo he hecho

Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma.
Ya me he hecho un perfil en una red social y de momento he enviado un par de guiños.

A ver qué sale de todo esto...