El otro día me pasé por casa de una de las pocas amigas del pueblo que aún se digna en llamarme para saber si ya estoy en el pueblo y quedar para tomar algo. Justo al entrar por la puerta me encontré con la última persona a la que esperaba encontrarme en ese momento: Mr Gracioso.
Como al final terminé borrando todas las entradas anteriores del blog, resumiré en pocas líneas quién es este personaje, por si alguno no sabe de quién estoy hablando. A Mr Gracioso lo conocí en una barbacoa en casa de unos amigos comunes, hubo feeling y atracción desde el primer momento. Nos agregamos en Facebook, Messenger, Tuenti y toda red social habida y por haber, y durante semanas estuvimos flirteando de una manera verdaderamente salvaje que no terminó en cibersexo de milagro (y porque no me van esas movidas). Él me decía que yo le gustaba y todas esas cosas, sin embargo había cosas en su comportamiento que me empezaron a oler mal desde el principio: me decía todo el rato que quería verme pero cuando yo le sugería un día y una hora siempre me ponía pegas; o que me dijera que fuese a verle a su pueblo cuando el que tenía coche era él y no yo. Lo peor de todo es que descubrí que el tío tenía novia (no me fue demasiado difícil, teniendo en cuenta los mensajes que ella le dejaba en su muro, o las fotos en que le etiquetaba) y cada vez que se lo preguntaba me lo negaba, como si yo fuera gilipollas. Un día me cansé y le dije que hasta ahí habíamos llegado, que yo no estaba dispuesta ni a ser segundo plato de nadie ni a liarme con un tío con tan poca catadura moral como él. Además era evidente que el interés que tenía en mí era puramente sexual, lo que tampoco ayudaba demasiado. Esa misma noche me envió un sms para que nos viéramos en la playa, pero le mandé a tomar viento, harta de sus tonterías, además por aquel entonces yo ya había conocido a Kinderbueno y ya había perdido todo interés en él. A pesar de todo cada 2 x 3 le daba por acordarse de mí y enviarme mensajes diciendo que me quería ver, incluso cuando le dije que me iba a la city me pidió que no me fuera, algo que no termino de entender muy bien.
Este último reencuentro ha tenido lugar más de un año y medio después de la última vez que nos vimos (al menos en persona) Mentiría si dijera que me fue indiferente, sentí algo extraño en la barriga cuando le vi, no siento nada por él pero sí que se me quedó una espina clavada porque en su momento me llegó a gustar mucho y me quedé muy decepcionada con su forma de actuar. Y muchas veces me pongo a pensar y llego a la conclusión de que es una auténtica lástima que Mr Gracioso sea tan poco leal, si no fuera por ese pequeño gran escollo me habría encantado tener algo con él, tuviésemos futuro o no. Él también se quedó sorprendido de verme, a juzgar por la cara que puso. Nos saludamos y nos preguntamos de forma muy cortés por nuestras respectivas vidas (había que disimular delante de la gente, ya que nadie de la pandilla sabe nada aún). Él me comentó que estaba muy contento, que le habían promocionado en su trabajo y que estaba saliendo con otra chica desde hacía poco (la chica a la que trató de engañar conmigo le terminó dejando hace más de un año), a lo que respondí con la cara más neutral que pude que me alegraba. Cuando nos despedimos me lanzó una mirada de arriba a abajo muy significativa y a los 30 minutos recibí un SMS suyo en el móvil:
"Me he alegrado de verte, ahora estás más buena que antes. La próxima vez que vuelvas de la City llámame"
Si alguien entiende a este tío que me ilumine, porque yo no lo consigo. ¿Qué narices le pasa conmigo, por qué sigue insistiendo después de tanto tiempo y después de las veces que le he dicho que no me va su rollo? Me niego a creer tanta insistencia sólo para un polvo que podría conseguir con su novia o con cualquier otra.
Definitivamente cada vez entiendo menos a los tíos...