Tengo que desdecirme de lo que dije en este post. Yo pensaba que Mateo y yo habíamos quedado como amigos, que seguiríamos manteniendo una buena relación a pesar de todo...ingenua. Cuando volvió al pueblo le llamé por teléfono para saber qué tal le había ido y esa fue la última vez que oí hablar de él. Nunca más me llamó, ni me cogió el teléfono ni contestó a mis mensajes. Muerto el perro, se acabó la rabia, por lo visto me tachó de su vida sin ni siquiera pedirme mi opinión al respecto.
Pero no es eso lo peor de todo, si no que terminé de convencerme de lo poco que le importo de una manera no muy agradable. Una amiga en común me dijo que me pasara por el Facebook de Mateo porque había algunas cosas que talvez me interesaría saber. Como que por ejemplo se estaba dedicando a tirarle los tejos a una de sus compañeras de su actual trabajo, de la forma más descarada y babosa que he visto nunca. Con mensajes del tipo: "Ay lo que te haría si tú te dejaras", "A ver cuando quedamos para ese café que me prometiste" y otras lindezas por el estilo. Por supuesto no esperaba que me guardara ninguna "fidelidad" pero sí que no habría estado de más ser un poco más discreto y tenerme un poco de respeto, porque no sólo yo he visto esos comentarios, sino la mitad de los amigos que tenemos en común y que estaban enterados de lo nuestro. Y que, curiosamente, también daban por hecho que éramos pareja, aún sin decirles yo nada, con lo cual para más de uno debo de haber quedado como una cornuda o como una gilipollas (o las dos cosas).
Me da exactamente igual que le tire los tejos a otras porque ya no siento nada por él (y ahora menos aún) pero siento mucha rabia por haber sido tan estúpida de dejarme engañar por él. Yo sabía que no era un santo, pero no me esperaba que la persona con la que he compartido casi cinco meses fuera tan distinta a como yo pensaba. Me revienta que después de lo bien que me he portado con él, de todo lo que he sufrido por él, por su situación, de mis esfuerzos por ayudarle, etc., me lo esté pagando así, con una total indiferencia, como si yo ahora no existiera. Yo siempre me porté bien con él y le tenía ante todo como a un amigo, así que creo que como mínimo merezco un poco de consideración por su parte.
Se ha aprovechado y reído de mí todo lo que ha querido, y ahora me siento impotente por haberme dejado engañar.
El próximo viernes cojo vacaciones e iré unos días al pueblo. Aún no sé si ir a su trabajo a pedirle explicaciones o pasar de él como de la mierda que es y tratar de olvidarlo todo. El problema es que aún tiene dos DVD que le presté y que me gustaría recuperar porque son de una colección que hice con el periódico, y no me da la gana quedarme con una colección incompleta porque a él no tiene la decencia de devolverme lo que es mío.
Que me devuelva mis películas y ya entonces podré hacer como si hubiera muerto, no quiero saber absolutamente nada de él.
Allá él con su conciencia, si es que la tiene...