jueves, 2 de enero de 2014

2013, un año de abandonos I

Aún no sé qué pensar del 2013..No voy a calificarlo como un año triste, pero me ha dado muchos sinsabores. He tenido buenos momentos, pero también me he sentido sola, me he sentido rechazada y sobre todo abandonada. Llega un punto en que las bofetadas ya ni te duelen de tantas que has recibido, o al menos eso crees, hasta que un día te levantas sintiendo que no puedes respirar, que te ahogas, te vas al médico asustada creyendo que se trata de un ataque de asma o un principio de infarto (te sientes tan mal que se te pasan todas las posibilidades por la cabeza) y entonces tras varios exámenes resulta que lo que tienes es ansiedad, a pesar de que tú te sientes más o menos bien (o eso crees) pero tu cuerpo lleva tanto tiempo guardando malestar, enfado y tristeza que por algun lado te tiene que salir, aunque sea en forma de síntomas físicos.

Y aquí estoy yo, de vuelta en la City tras las vacaciones, tratando de esquivar el fantasma de la depresión postvacacional (cada año lo llevo peor), esforzándome por pensar en positivo y encarar el año con positividad, y haciendo balance del año que acabamos de dejar.

Un año en el que me he llevado tantos palos de gente de la que no me lo esperaba que comparo mi situación con la de 12 meses atrás y me parece increíble.

Las primeras personas en darme la espalda fueron mis compañeras de trabajo, unas personas a las que en su tiempo llegué a considerar mis amigas de lo unidas que estábamos. Trabajábamos en departamentos diferentes pero compartiendo el mismo espacio de trabajo, y después de tantas horas juntas compartiendo confidencias llegamos a estar muy unidas. Hasta que a una de ellas (chica A) la cambiaron de departamento y de planta y se le subió el nuevo puesto a la cabeza. Una vez en su nuevo puesto, cambió de actitud conmigo, Primero comenzó a mostrarse más fría conmigo y de repente de la noche a la mañana dejó de hablarme. Le escribí al correo de la empresa preguntándole si le pasaba algo conmigo, me respondió que no, pero que yo a veces decía cosas que a ella no le gustaban. Le pregunté qué clase de cosas, que si alguna vez había dicho algo que le hubiera sentado mal no había sido mi intención. No me volvió a responder y tampoco me molesté más en volver a preguntarle, yo no había hecho nada y por lo tanto no iba a arrastrarme detrás de ella. Las otras dos chicas de nuestro ya disuelto grupillo se pusieron de su lado sin preguntar nada a nadie y me dieron de lado. Ya nunca más volvieron a llamarme para ir a tomar el café en la pausa, ya nunca más me volvieron a invitar a comer fuera los viernes...

Una de ellas (chica B) me da más pena que otra cosa, porque es buena chica pero tonta de remate (de hecho mucha gente en la empresa no le echa más de 23 años a pesar de que tiene casi 32, de lo ingenua e pánfila que puede llegar a ser). No tiene carácter ni personalidad propios y necesita estar siempre con alguien que lleve la batuta y le marque el ritmo de lo que tiene que hacer, por eso anda siempre tan arrimada a chica A, que está más que encantada de tener a alguien a quien dominar y mandonear. Si chica A dice que el viernes se sale a comer fuera, chica B va aunque no tenga dinero y tenga que pedirle prestado a sus padres, porque no tiene los bemoles suficientes para decirle a chica A que el viernes le viene mal porque está a final de mes y no le queda un duro. 
En cuanto a chica C, era con la que mejor me llevaba al principio, pero después de esto y de más detalles que he descubierto me he dado cuenta de que es una criatura falsa, egoísta, consentida y que sólo se mueve por el interés. Por eso ahora se la suda dejarme de lado  o no, sabe que con el nuevo puesto de chica A le sale más a cuenta laboralmente ser amiga suya que no mía. Lo que chica C no sabe es que chica A aún es amiga suya porque le viene muy bien que la lleve y la traiga en coche todos los días, y que el día que por circunstancias de horarios o de lo que sea ya no pueda llevarla más le dará la misma patada que me ha dado a mí.

Sigo dolida por la parte que me toca, por lo mal que se han portado conmigo, y porque me he quedado bastante sola en la empresa, ya que todo el mundo ya tiene sus "pandillas" hechas y yo me he quedado descolgada, pero al mismo tiempo me alegro de haberme librado de semejantes individuas. Una, una víbora manipuladora con desequilibrios emocionales; otra, una cría de 15 años encerrada en el cuerpo de una de 30, y la otra una tía falsa, mimada y egocéntrica. Ya no echo de menos la"amistad" que llegué a tener con ellas y lo único que me consuela es que algún día se les caerán las caretas a las tres, puesto que ahora son muy amiguitas, pero yo sé de buena tinta lo que se han puesto a parir las unas a las otras en cuanto alguna se daba la espalda. Y la que más tiene que temer es chica A, que es la que más ha criticado y rajado de todas.

Lo único que me fastidia de esta situación es que chica A y chica C son dos animales sociales (casi toda la gente falsa suele serlo, necesitan caer bien a todo el mundo) y han logrado camelarse a casi todo el personal de la planta, lo que significa que muchas veces organizan comidas, actividades, salidas, amigos invisibles, etc., de los que soy automáticamente excluida, sin que nadie tenga los ovarios de invitarme o preguntar por qué no estoy invitada. Bueno, yo y otras dos chicas a las que también han marginado por razones que desconozco. Nos hemos unido en la soledad y nos hemos autodenominado "El club de las marginadas", así que por ahora sólo nos tenemos las unas a las otras para apoyarnos mientras somos testigos de cómo se gesta la tragedia griega que se desencadenará el dia que en el grupito de las víboras alguien tire de un hilo y se descubran las verdades. Mientras son todas súper amiguísimas y se quieren un montón las unas a las otras...

Tiempo al tiempo, el karma terminará haciendo su trabajo y no me iré de esta empresa sin ser antes testigo de cómo chica A y chica C terminan tragando de su propia medicina. Ojalá pasen aunque sea por una tercera parte de lo que he pasado yo en estos meses de aislamiento, marginación y soledad. Porque yo soy fuerte, pero ellas no (especialmente chica A, con sus altibajos emocionales), y mientras yo he logrado salir medianamente airosa, ellas se acabaran hundiendo en el barro y tragándoselo a cucharadas.

A cada cerdo le llega su Martín.

5 comentarios:

-=CID=- dijo...

Quizás sea el precio de la integridad personal y mantener unos principios antes de tratar de ser falsa y pelota para caerle bien a todo el mundo. Es importante tener la conciencia tranquila, aunque te haya tocado sufrir la marginación, pero a la larga te sentirás bien por haber actuado según tus principios.

Espero que mejore la situación, al menos hay compañeras que no te dan la espalda.

Anónimo dijo...

En estos casos, nada une más q sentirse excluida. Hazte amiga de las otras chicas "marginadas" al menos así no estarás tan sola. De todos modos yo soy de las q piensan q al trabajo no se va a hacer amigos, suele ser un ambiente viciado y poco propicio para hacer buenas amistades.

Me encanta volver a leerte. Echo de menos la época blogger por lo de desahogarte pero cuando tenía el blog fue una época tan dura q no volvería jamás a abrir otro, me trae muy malos recuerdos. Esto te lo comento por aquello q dijiste una vez de qué había pasado, que todos los blogs q leías q habían cerrado o estaban abandonados. Bueno, ahí tienes mis motivos, pero sigo enganchada al tuyo. Un abrazo muy grande

Anónimo dijo...

Yo también pienso que al trabajo se va a trabajar, no a hacer amigos. En mi antigua empresa lo tenía clarísimo, y me fue muy bien así. Los amigos los tengo fuera, que es donde los quiero.

De todas formas, chica, parece un instituto más que una empresa, eh? Manda huevos...

Tania dijo...

Yo me suelo marginar automáticamente desde el principio y jamás he tenido una "pandilla" ni en el trabajo ni cuando estudiaba. En realidad no es que me margine, es que no me integro y al final es lo mismo. Con el tiempo te acabas inmunizando a la soledad y hasta consigues disfrutar de ella.

CID dijo...

Hola! ¿como van las cosas? Hace mucho que no escribes...