Al final no hubo ni llorera ni pataleta. Esa noche me llamó Mateo por teléfono para despedirse, ya que se iba al día siguiente y no habíamos podido vernos (según él porque había estado muy liado recogiendo sus cosas para volver. Voy a creerle) y cuando colgó sentí como una congoja y se me llenaron los ojos de lágrimas. Pero luego no salió nada más, mi cuerpo se negó a seguirle el rollo a mi estado de ánimo, y al final ni una gota mojó mi almohada.
Al día siguiente me levanté sintiéndome un poco rara, aunque los amaneceres nunca han sido mi fuerte. Pero a lo largo del día, iba dándole vueltas a las cosas (a pesar de que ya había pensado bastante por la noche) y cada vez iba sintiendo como si me quitara un peso de encima. Primero, que siendo algo que no tenía futuro, que era mejor que hubiera acabado ahora y no más tarde; segundo, que menos mal que esto no me ha pillado desprevenida...Ayudó mucho la última discusión que tuvimos, tras la cual comencé a concienciarme de que no valía la pena preocuparme tanto por una persona que en realidad no sentía nada por mí, y que muy difícilmente podría hacerme feliz.
Una de las cosas que más me ha ayudado a olvidar el tema es la recuperación de mi libertad. Sí, porque llegué a un punto en que estaba un poco cansada de dedicarle todos los fines de semana sin tener ni un instante para mí. Que conste que él nunca me obligó, que lo hice voluntariamente porque me daba mucha pena de su situación: estaba viviendo en casa de un colega y su novia, él les pagaba un alquiler y trataba de ayudarles en lo que podía, pero la novia del amigo no le tragaba y le trataba bastante mal. Y por eso él trataba de pasar el menor tiempo posible en casa, ya que en esa casa terminaba amargado. Y como estaba en paro (haciendo chapuzas esporádicas de vez en cuando) y su amigo le cobraba poco, no podía permitirse irse ni a un piso compartido. Así que pasábamos todo el tiempo de viernes a domingo juntos. Yo muchas veces anhelaba que llegara el fin de semana para estar con él, pero también es cierto que coartaba un poco mi libertad de quedar con otra gente o hacer otras cosas (a veces porque a él no le apetecía, o porque estaba cansado, o porque quería que hiciéramos otra cosa, etc.) Afortunadamente he aprendido de mi error, y nunca más pienso permitir esto otra vez, yo que tantas veces he criticado a esas personas que se vuelven dependientes de sus parejas y se olvidan de sus amigos, sin tener otro vida que no sea su media naranja. Menos mal que no llegué a ese punto, pero poco me faltó.
Así que ahora que él se ha ido (y que creo que no volverá) vuelvo a ser libre para disfrutar de la City, para poder quedar un sábado con mis compañeras de trabajo sin sentirme culpable porque le he dejado "solo". Vuelvo a ser yo, con mis planes y mis ilusiones del día a día, con todo lo que había planeado cuando me vine a la City.
En cuanto a él me alegro mucho de que por fin haya encontrado trabajo después de un año de paro. Sé que está ilusionado y que tiene muchas ganas. Lo que más me gusta es que a pesar de todo no siento ningún rencor por él, como me ha pasado otras veces. Es mi amigo, a pesar de todo, he vivido con él momentos bonitos y eso no me lo quita nadie. Talvez haya pecado de falta de sinceridad conmigo, pero lo que haya hecho mal será cosa suya y de su conciencia. Yo la mía la tengo limpia y sé que he hecho siempre lo que me me ja parecido más correcto.
A vivir que son dos días.
sábado, 30 de julio de 2011
martes, 26 de julio de 2011
Se acabó
Creo que puedo decir, sin miedo a exagerar, que en estos últimos 3 meses he llorado más que en todo el año pasado entero. Sabía que las cosas en la City podrían no presentarse muy fáciles, pero nunca me imaginé que fuera a sufrir tanto. Son muchas cosas: Mateo, acontecimientos concretos, la convivencia en el piso, la soledad, la lejanía...Llevo un par de meses con una nostalgia sorda, terrible de mi casa, de mi gente, de mi antiguo mundo, ese que tanto odiaba antes, que sólo la presencia de Mateo lograba apaciguar, pero ahora que él se va, ¿qué me queda?
Le ha salido un trabajo mejor en el pueblo, y se vuelve. Finalmente ha terminado sucediendo lo que llevo meses temiendo, en parte es una suerte que esto no me haya pillado desprevenida, aunque siga doliendo igual. Lo peor de todo es que creo que talvez sea lo mejor para los dos. Justo la semana pasada tuvimos una discusión tras la cual me quedó claro que lo mejor que puedo hacer es sacármelo de la cabeza. Yo pensaba que, tras los casi 4 meses que llevábamos juntos, éramos pareja, pero por lo visto él no (soy una idiota). Al principio de la relación me limitaba a pensar que éramos "amigos especiales", él acababa de salir de una relación complicada y tan sólo empezábamos a conocernos. Pero con el tiempo nos volvimos inseparables, pasábamos juntos todo el tiempo que podíamos, hacíamos la vida de cualquier pareja, él se quedaba a dormir conmigo en el piso, íbamos al cine, etc. Ya ni nos ocultábamos frente a la gente, todo el mundo estaba enterado de lo nuestro, hablábamos de ir a vivir juntos cuando le saliera un trabajo mejor, de viajar, etc., así que yo cometí el error de asumir que éramos una pareja. Qué equivocada estaba...Veía cosas en él que no me terminaban de cuadrar pero lo achacaba a que aún era muy pronto y que a que él aún estaba tocado por la ruptura con su ex. Como por ejemplo que ya no me daba la mano cuando íbamos por la calle, ni me abrazaba nunca, apenas me besaba...Las palabras bonitas que me decía al principio desaparecieron en cuanto me tuvo. Cada vez que le echaba en cara su falta de afectividad él se limitaba a reírse de mí y darme un par de besos o achuchones para tenerme contenta, pero al cabo de una hora volvíamos a lo mismo. Por esta y por otra razones que tampoco voy a explicar por no hacer esto interminable, comencé a abrigar la terrible sospecha de que él en realidad no sentía nada por mí, o por lo menos que no sentía lo mismo que yo por él.
La semana pasada ya no aguanté más y le pregunté que qué era yo para él. Empezó a reírse y se hizo el loco, le dije, muy seria, que no me cambiara de tema, que quería saberlo. Le dije que hasta entonces yo siempre me había portado bien con él, así que al menos tenía derecho de saber a qué atenerme con él. Era obvio que le puse en una situación comprometida, porque le costaba expresarse, para al final terminar diciendo que yo era su "chica". Su "chica", pero no su novia. Ahí fue cuando fui consciente de todo, como dice el refrán, a buen entendedor pocas palabras bastan. En el fondo fue casi hasta liberador, poder quitarme el peso de encima, pero no por ello dejó de ser doloroso. Una vez más, yo no había sido más que otra amiga con derechos, poco más. A mí no me quería como quería a su ex, de quien estaba perdidamente enamorado cuando comenzaron a salir, y a quien sospecho que no ha logrado olvidar del todo.
Con todo lo que he sacrificado yo por él, por estar con él, por ayudarle...Me daba tanta pena su situación (endeudado, sin empleo, recién abandonado por su novia...) que se me ablandó el corazón por él mucho más de lo que se le ablandó a él por mí. He vuelto a hacer el idiota, pero esta vez tampoco creo que haya sido culpa mía.
Creo que necesito pegarme una buena llorera, y que sea la última de tantas que ya he tenido, mañana será otro día. Espero
Le ha salido un trabajo mejor en el pueblo, y se vuelve. Finalmente ha terminado sucediendo lo que llevo meses temiendo, en parte es una suerte que esto no me haya pillado desprevenida, aunque siga doliendo igual. Lo peor de todo es que creo que talvez sea lo mejor para los dos. Justo la semana pasada tuvimos una discusión tras la cual me quedó claro que lo mejor que puedo hacer es sacármelo de la cabeza. Yo pensaba que, tras los casi 4 meses que llevábamos juntos, éramos pareja, pero por lo visto él no (soy una idiota). Al principio de la relación me limitaba a pensar que éramos "amigos especiales", él acababa de salir de una relación complicada y tan sólo empezábamos a conocernos. Pero con el tiempo nos volvimos inseparables, pasábamos juntos todo el tiempo que podíamos, hacíamos la vida de cualquier pareja, él se quedaba a dormir conmigo en el piso, íbamos al cine, etc. Ya ni nos ocultábamos frente a la gente, todo el mundo estaba enterado de lo nuestro, hablábamos de ir a vivir juntos cuando le saliera un trabajo mejor, de viajar, etc., así que yo cometí el error de asumir que éramos una pareja. Qué equivocada estaba...Veía cosas en él que no me terminaban de cuadrar pero lo achacaba a que aún era muy pronto y que a que él aún estaba tocado por la ruptura con su ex. Como por ejemplo que ya no me daba la mano cuando íbamos por la calle, ni me abrazaba nunca, apenas me besaba...Las palabras bonitas que me decía al principio desaparecieron en cuanto me tuvo. Cada vez que le echaba en cara su falta de afectividad él se limitaba a reírse de mí y darme un par de besos o achuchones para tenerme contenta, pero al cabo de una hora volvíamos a lo mismo. Por esta y por otra razones que tampoco voy a explicar por no hacer esto interminable, comencé a abrigar la terrible sospecha de que él en realidad no sentía nada por mí, o por lo menos que no sentía lo mismo que yo por él.
La semana pasada ya no aguanté más y le pregunté que qué era yo para él. Empezó a reírse y se hizo el loco, le dije, muy seria, que no me cambiara de tema, que quería saberlo. Le dije que hasta entonces yo siempre me había portado bien con él, así que al menos tenía derecho de saber a qué atenerme con él. Era obvio que le puse en una situación comprometida, porque le costaba expresarse, para al final terminar diciendo que yo era su "chica". Su "chica", pero no su novia. Ahí fue cuando fui consciente de todo, como dice el refrán, a buen entendedor pocas palabras bastan. En el fondo fue casi hasta liberador, poder quitarme el peso de encima, pero no por ello dejó de ser doloroso. Una vez más, yo no había sido más que otra amiga con derechos, poco más. A mí no me quería como quería a su ex, de quien estaba perdidamente enamorado cuando comenzaron a salir, y a quien sospecho que no ha logrado olvidar del todo.
Con todo lo que he sacrificado yo por él, por estar con él, por ayudarle...Me daba tanta pena su situación (endeudado, sin empleo, recién abandonado por su novia...) que se me ablandó el corazón por él mucho más de lo que se le ablandó a él por mí. He vuelto a hacer el idiota, pero esta vez tampoco creo que haya sido culpa mía.
Creo que necesito pegarme una buena llorera, y que sea la última de tantas que ya he tenido, mañana será otro día. Espero
domingo, 17 de julio de 2011
Mateo
- Es bastante alto, podría comer sopas encima de la cabeza tanto de MrGracioso como de Kinderbueno.
- Castaño de ojos verdes, a mí me parece guapísimo.
- Lo mejor es que él ni siquiera se tiene por tal.
- Habla por los codos
- Lo cual también implica que te interrumpe cuando hablas y a veces no te escucha (me pone de los nervios)
- Es capaz de socializar hasta con las piedras.
Esse las da de trabajadorEs honestoy siempre dice lo que piensa- Le gustan los animales
- Se lleva genial con los críos, dice que le gustaría tenerlos algún día.
- Duerme como una marmota
- Es muy testarudo
- Tiene la desagradable manía de gastar bromas pesadas que me han costado más de un disgusto (alguna vez con lágrimas incluidas, casi le mato)
No es para nadaescrupulosoEn realidad resulta que es un marrano.
- Es apasionado
- La confianza ha llegado a tal nivel que ya no le da ninguna vergüenza soltar todo tipo de gases en mi presencia, aunque suele cortarse bastante porque sabe que me da mucho asco.
- Y a pesar de esos "deslices" le sigo deseando igual.
- Es una persona sencilla y sin complicaciones
- Le encanta la buena mesa
- Lleva tatuajes y dos piercings, pero si se los tapa parece un chico "bien" y todo
- Si un día no me he podido depilar, no pasa nada, esos detalles le traen sin cuidado
- Le vuelve loco la moda, ir con él de compras es un suplicio
- Está obsesionado con algunas marcas, desgraciada o afortunadamente hay muchas que no se las puede permitir.
- No le gusta mucho salir de fiesta, él es más de cine y ver películas, o cenar.
- El rosa le queda genial, aunque a él no termine de convencerle.
- Fuma como un carretero, y además ronca.
- Está enganchado a la Coca Cola
- Le chifla inventar ensaladas y pizzas.
- Tartamudea, sobre todo cuando se pone nervioso
- Me acepta tal y como soy, no intenta cambiarme.
- Con él todo es natural, me siento a gusto, puedo ser yo mismo y sin necesidad de fingir que soy otra persona.
- Con él los silencios han dejado de ser incómodos.
- Estuvimos dos semanas mareando la perdiz, indecisos y muertos de la vergüenza, hasta que un buen día al despedirnos se acercó y me besó en la parada del autobús.
- Su teléfono tiene una cobertura de mierda, cuando me llama jamás le entiendo lo que dice.
- Sólo podemos vernos los fines de semana.
- Y no sé qué nos depara el futuro, pero ahora ya no logro imaginar la vida sin él.
jueves, 2 de junio de 2011
Nota
Llevo semanas planteándome que hacer con este blog. Me he sentido muy tentada de borrarlo e irme sin hacer ruido, pero pienso que no sería cortés ni estaría bien, teniendo en cuenta que muchos de vosotros habéis estado tan pendientes de mí estos últimos meses. Por no mencionar el apoyo que he recibido en algunos momentos, como mínimo os debería una explicación, o una nota de despedida (no sé si definitiva o temporal). Para comenzar me ha dado un arrebato y he borrado todas las entradas anteriores, no quiero conservar esa parte de mi vida que considero ya pasada.
Una de las razones es que mi vida en estos últimos dos meses ha cambiado tanto que no tendría sentido enlazar una parte con la otra. Otra, que siempre me ha rondado la cabeza, es que hay posts que escribí con el corazón, sin pensarlo, pero que preferiría no haber tenido que escribirlos, porque hablaban de cosas muy personales o que atañían a personas de mi entorno. Cargándome el blog reduzco el riesgo de hacerles daño y borro una parte de mi vida que creo que es mejor dejar detrás ya.
La principal razón para dejar el blog de lado es la falta de tiempo. Al tiempo de llegar aquí encontré un trabajo a media jornada, pero tan mal pagado que tuve que buscar otro para complementarlo si no quería vivir a base de pan y agua. No tenía tiempo para nada, terminaba el final del día tan reventada que no tenía ni fuerzas para encender el ordenador, mucho menos ponerme a bloguear. Mis padres me preguntaban si necesitaba dinero, yo decía que no, fingía que iba todo bien, porque lo último que quería era que me terminaran manteniendo, quería buscarme la vida yo solita. Al final mi cuerpo dijo basta, caí enferma y tuve que dejar uno de los trabajos si quería mantener la salud. Me tiré varios días en cama, agotada, durmiendo como una marmota. Encontré otro empleo un poco más acorde con mis estudios, con unos horarios bastante más decentes, pero igualmente mal pagado, aunque al menos me permite pagar el alquiler, comer y todavía darme algún capricho de vez en cuando. Soy licenciada, hablo varios idiomas y cobro menos por hora que cualquier señora de la limpieza (con todo mi respeto a las señoras de la limpieza): esta es la realidad de nuestro país, tu experiencia, tus conocimientos, etc., no importan una mierda. Y prefiero no pensar en ello, porque a pesar de todo yo soy de las "afortunadas" que tienen trabajo y encima de lo suyo, aunque no llegue ni a mileurista...
Después, en cuanto a la convivencia, ha habido altibajos de diversa índole. Para resumir: mi casera no sólo es más vaga que la chaqueta de un guardia, si no que es una de las personas más desordenadas que he conocido, por no hablar de su "alergia" a la limpieza...Y resulta curioso que en el anuncio buscara personas "limpias" cuando ella dista mucho de serlo...Luego, entró una chica en el piso que era un germofóbica total, llegó tirando un montón de cosas a la basura (bayetas, estropajos, paños, escobillas de WC, etc) porque era "antihigiénico", lavaba ropa TODOS los días y lo peor de todo, ya desde el primer día quiso empezar a imponer sus normas: que los platos se guardaran aquí, que se limpiara con papel exclusivamente y no con bayetas, porque era más "higiénico", etc. Al final a la casera se le hincharon las narices y tuvo una conversación con ella. Al día siguiente la chica hizo sus maletas y se fue, dejándonos en paz con nuestros gérmenes. La chica que hay ahora ya me cae un poco mejor, pero sólo un poco. Es súper pesada y todos los días cuando llego de trabajar me tengo que encerrar en mi habitación para estar tranquila, porque si me pilla por banda empieza a contarme mil cosas y me deja la cabeza como un bombo. He empezado a buscar piso, porque ya no me siento a gusto en esa casa de locos y además me pilla lejos del trabajo.
En cuando a mi vida personal, por fin ha sucedido algo por lo que tanto he llorado en anteriores entradas del blog: tengo novio. Mateo y yo hemos terminado juntos, al final pasábamos tanto tiempo juntos que terminó sucediendo lo inevitable, aunque yo reconozco que siempre me había atraído un poco. Era de esperar que sucediera. Estoy contenta, pero no tanto como me imaginaba antes que sería esta situación, talvez porque la vida estresada que llevo no me permite disfrutarlo al 100%, talvez porque sólo nos podemos ver una vez por semana o talvez porque en el escaso mes y medio que llevamos juntos ya hemos tenido alguna que otra crisis (cierto aunque parezca increíble) El problema es que somos dos personas totalmente diferentes, y por mucho que intentemos evitarlo, terminamos chocando siempre. En una de esas peleas tomé la decisión de olvidarme de él y terminar con esa angustia, hasta que volvió a llamarme y me pidió perdón; se me ablandó el corazón y no me quedó otra sino perdonarle y seguir con ello. Sé que mantener una relación no es fácil,que no siempre es todo idílico y que a veces hay que tragarse su orgullo y perdonar, así que me lo tomo con calma. No puedo decir que esté enamorada al 100%, porque no es cierto,pero sí que tengo claro que estoy dispuesta a intentarlo con él: es bueno, trabajador y me trata bien, aunque tenga sus defectos. Tendremos que dejar pasar el tiempo y pasar más tiempo juntos para saber si lo nuestro tiene futuro o no. Yo espero que sí.
Y de momento eso es todo lo que tenía que contar. No tengo intención de actualizar el blog en una larga temporada, más que nada porque no tengo tiempo (me he tirado 3 semanas para escribir este post), pero tampoco voy a cerrarlo, al menos de momento, aunque a veces se me pase por la cabeza. No tengo claro qué hacer, peroalgo en mí me dice que es hora de comenzar una nueva etapa en todos los sentidos.
Gracias por todos esos comentarios, por vuestra amistad, aún sin conocernos de nada, por la risas que me habéis arrancado y los buenos ratos pasados leyendo vuestros blogs.
Hasta la próxima.
Una de las razones es que mi vida en estos últimos dos meses ha cambiado tanto que no tendría sentido enlazar una parte con la otra. Otra, que siempre me ha rondado la cabeza, es que hay posts que escribí con el corazón, sin pensarlo, pero que preferiría no haber tenido que escribirlos, porque hablaban de cosas muy personales o que atañían a personas de mi entorno. Cargándome el blog reduzco el riesgo de hacerles daño y borro una parte de mi vida que creo que es mejor dejar detrás ya.
La principal razón para dejar el blog de lado es la falta de tiempo. Al tiempo de llegar aquí encontré un trabajo a media jornada, pero tan mal pagado que tuve que buscar otro para complementarlo si no quería vivir a base de pan y agua. No tenía tiempo para nada, terminaba el final del día tan reventada que no tenía ni fuerzas para encender el ordenador, mucho menos ponerme a bloguear. Mis padres me preguntaban si necesitaba dinero, yo decía que no, fingía que iba todo bien, porque lo último que quería era que me terminaran manteniendo, quería buscarme la vida yo solita. Al final mi cuerpo dijo basta, caí enferma y tuve que dejar uno de los trabajos si quería mantener la salud. Me tiré varios días en cama, agotada, durmiendo como una marmota. Encontré otro empleo un poco más acorde con mis estudios, con unos horarios bastante más decentes, pero igualmente mal pagado, aunque al menos me permite pagar el alquiler, comer y todavía darme algún capricho de vez en cuando. Soy licenciada, hablo varios idiomas y cobro menos por hora que cualquier señora de la limpieza (con todo mi respeto a las señoras de la limpieza): esta es la realidad de nuestro país, tu experiencia, tus conocimientos, etc., no importan una mierda. Y prefiero no pensar en ello, porque a pesar de todo yo soy de las "afortunadas" que tienen trabajo y encima de lo suyo, aunque no llegue ni a mileurista...
Después, en cuanto a la convivencia, ha habido altibajos de diversa índole. Para resumir: mi casera no sólo es más vaga que la chaqueta de un guardia, si no que es una de las personas más desordenadas que he conocido, por no hablar de su "alergia" a la limpieza...Y resulta curioso que en el anuncio buscara personas "limpias" cuando ella dista mucho de serlo...Luego, entró una chica en el piso que era un germofóbica total, llegó tirando un montón de cosas a la basura (bayetas, estropajos, paños, escobillas de WC, etc) porque era "antihigiénico", lavaba ropa TODOS los días y lo peor de todo, ya desde el primer día quiso empezar a imponer sus normas: que los platos se guardaran aquí, que se limpiara con papel exclusivamente y no con bayetas, porque era más "higiénico", etc. Al final a la casera se le hincharon las narices y tuvo una conversación con ella. Al día siguiente la chica hizo sus maletas y se fue, dejándonos en paz con nuestros gérmenes. La chica que hay ahora ya me cae un poco mejor, pero sólo un poco. Es súper pesada y todos los días cuando llego de trabajar me tengo que encerrar en mi habitación para estar tranquila, porque si me pilla por banda empieza a contarme mil cosas y me deja la cabeza como un bombo. He empezado a buscar piso, porque ya no me siento a gusto en esa casa de locos y además me pilla lejos del trabajo.
En cuando a mi vida personal, por fin ha sucedido algo por lo que tanto he llorado en anteriores entradas del blog: tengo novio. Mateo y yo hemos terminado juntos, al final pasábamos tanto tiempo juntos que terminó sucediendo lo inevitable, aunque yo reconozco que siempre me había atraído un poco. Era de esperar que sucediera. Estoy contenta, pero no tanto como me imaginaba antes que sería esta situación, talvez porque la vida estresada que llevo no me permite disfrutarlo al 100%, talvez porque sólo nos podemos ver una vez por semana o talvez porque en el escaso mes y medio que llevamos juntos ya hemos tenido alguna que otra crisis (cierto aunque parezca increíble) El problema es que somos dos personas totalmente diferentes, y por mucho que intentemos evitarlo, terminamos chocando siempre. En una de esas peleas tomé la decisión de olvidarme de él y terminar con esa angustia, hasta que volvió a llamarme y me pidió perdón; se me ablandó el corazón y no me quedó otra sino perdonarle y seguir con ello. Sé que mantener una relación no es fácil,que no siempre es todo idílico y que a veces hay que tragarse su orgullo y perdonar, así que me lo tomo con calma. No puedo decir que esté enamorada al 100%, porque no es cierto,pero sí que tengo claro que estoy dispuesta a intentarlo con él: es bueno, trabajador y me trata bien, aunque tenga sus defectos. Tendremos que dejar pasar el tiempo y pasar más tiempo juntos para saber si lo nuestro tiene futuro o no. Yo espero que sí.
Y de momento eso es todo lo que tenía que contar. No tengo intención de actualizar el blog en una larga temporada, más que nada porque no tengo tiempo (me he tirado 3 semanas para escribir este post), pero tampoco voy a cerrarlo, al menos de momento, aunque a veces se me pase por la cabeza. No tengo claro qué hacer, peroalgo en mí me dice que es hora de comenzar una nueva etapa en todos los sentidos.
Gracias por todos esos comentarios, por vuestra amistad, aún sin conocernos de nada, por la risas que me habéis arrancado y los buenos ratos pasados leyendo vuestros blogs.
Hasta la próxima.
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